03/15/2026
Que gusto leer sobre otro FSI que se fue de “trapos a riquezas”. En mi vida el ejemplo era John Henry que se compró originalmente en $1,500 y eventualmente se batió el récord de sumas ganadas. Pero en otra etapa el caballo más comentado fue Stymie que fue reclamado por $1,500 y luego también acumulo más plata en premios que cualquier otro caballo en el planeta.
Una cosa que me parece interesante en esta historia es como el entrenador se percató que el caballo había sido mal tratado y por lo tanto tenía un temor de los humanos. Al ganarle su confianza, también vio resultados en su competitividad hasta llegar a ser Mejor Caballo del Año en su categoría. Creo que esto alude a la importancia de la salud mental de los caballos de carrera y como el no tenerlo, puede influenciar en sus resultados como corredor. Tiene bastante lógica tomando en cuenta que los caballos en los hipódromos pasan 23 horas del día encerrados en una pesebrera.
El caso de Stymie también me interesó porque su criador fue el King Ranch de Texas, un estado no conocido por producir FSI de alta calidad. Pero el zootecnista Robert J.Kleberg, Jr. fue un adelantado en todo lo que hizo en el agro. Empezó por producir la raza Santa Gertrudis, la primera raza bovina pura y registrada de EEUU. A la vez creó una de las líneas más productivas de Cuartos de Millas que se caracterizaban por tener un solo color, el alazán. Si no se hubiera formado la AQHA el Sr. Kleberg hubiera hecho una raza propia, más homogénea aún que los Cuarto de Millas, al cual el se unió como criador por tener objetivos y trayectoria tan similares.
Por lo tanto, no es de sorprender que cuando King Ranch decide incorporarse à la crianza de los Fina Sangre Ingleses, el éxito no demoró mucho en llegar. Simplemente producir un ganador de clásicos Grado I es inalcanzable para la mayoría de los criadores. Sin embargo, en 1946 el Sr Kleberg llegó a producir el septimo ganador de la Triple Corona con su potro Assault. Como si esto fuera poco, también produce a Middleground, que gana dos de las tres patas de la triple Corona.
Usando padrillos de menor grado de prestigio y criando atípicamente en el suroeste árido de la nación, las cedas de King Ranch llegan al círculo de ganadores en muchas carreras de alto rendimiento. Su yegua de casa, Gallant Bloom, hija del PSI Gallant Man, que era más utilizado en cruzas con Cuarto de Millas, logra poner su nombre en titulares al acumular una docena de victorias de calidad al hilo. Como King Ranch corría todo lo bueno que producía en sus colores, no es de sorprender que Stymie no se asocie tanto con este renombrado rancho.
A pesar de ser un lindo y balanceado potro de 15.3 manos, y el resultado de un cruce planificado por el propio Bob Kleberg que realzaba su consanguinidad de 3Sx3D al afamado Man O’ War, Stymie inicialmente no mostro mucha habilidad y fue reclamado como dos añero. Fue merito de su nuevo entrenador y dueño que lo convirtieron en el Mejor Caballo de Handicap del mundo.
Pero hay que reconocer que ese cambio de rendimiento no se dió en seguida. De hecho, solo gano 7 de sus primeras 50 carreras y las mismas eran de poca calidad y con contrincantes debiles No gano un clasico hasta su carrera numero 60. Mas interesante aun es tomar nota del cambio radical que hizo Stymie despues de obtener un descanso obligado de 7 meses debido a las interrupciones en la hipica durante la Segunda Guerra Mundial. Antes de dicha para, habia ganado 7 carreras de poco valor y despues del tiempo de recuperación ganó 28 carreras del mas alto nivel, contra los mejores corredores de su epoca. El hecho que
solo cuatro FSI en la historia de la hipica Américana hayan corrido mas carreras que Stymie indica que tuvo una campaña muy forzada que benefició de un merecido descanso.
Sin embargo, el hecho que corrió 131 veces en 6 temporadas es un testimonio a la calidad de crianza que “Mister Bob” logró en un ambiente no conocido por producir competidores en el “Deporte de los Reyes”. Por lo tanto es más que admirable que en tan poco tiempo King Ranch logró resultados tan llamativos en lo que se considera la crianza más difícil del mundo de los animales domésticos.
El caso de Stymie es un ejemplo de cómo un criador innato puede lograr lo aparentemente imposible, cuando pone su empeño y persistencia en sus metas particulares, aún cuando lleva la contraria a toda la tradición dentro de ese rubro. Son personas como Robert J. Kleberg, Jr. que tienen una visión más amplia, que abre nuevos horizontes para las consideraciones viables en la producción animal.
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What if the most valuable racehorse in the world was hiding in plain sight — and almost nobody noticed?
In 1943, a shrewd trainer named Hirsch Jacobs spotted something in a forgettable claiming race at Belmont Park that nobody else could see. A lightly regarded two-year-old named Stymie had just finished seventh out of 14 starters in a five-furlong Maiden Claiming race. Most horsemen walked away unimpressed. Jacobs walked away with the horse — for the rock-bottom price of just $1,500.
That decision would change racing history forever.
The horse had been bred in Texas, owned by Max Hirsch and King Ranch, and entered into the lowest claiming ranks because, truthfully, that's exactly where he belonged at the time. But Jacobs saw something — what exactly, no one has ever been able to explain. What he discovered almost immediately, though, was that Stymie was terrified of people. So Jacobs made a bold choice: he took over the horse's handling himself, refusing to let anyone else care for the son of Equestrian. That quiet, patient devotion was about to pay off in a way no one could have imagined.
Slowly, impossibly, Stymie began to transform.
He wasn't a flashy horse. He wasn't versatile. Turf writer Joe Palmer described him memorably — noting that dozens of horses could beat him at a mile or even a mile and a quarter, that he couldn't make his own pace and couldn't win slow races. What Stymie needed was a field full of speed to soften things up for the long, sweeping rush he'd unleash at the end. Give him that — especially at a mile and a half or more — and horses had better get out of his way.
His style was unmistakable. He would spot the entire field 15 lengths or more, seemingly out of contention, before launching an incredible closing kick that left crowds gasping. He ran with his head held high, and raised it even higher the moment his run began. Palmer wrote unforgettably about watching Stymie come around the turn in the Pimlico Cup Handicap, copper mane flying in the wind, making pretty good horses look as if they had just remembered a pressing engagement with the quarter pole.
And then the wins started piling up.
At four in 1945, Stymie stepped into stakes company and announced himself to the world. He won the Brooklyn Handicap over the great Devil Diver — the 1943 Co-Champion and 1944 Champion Handicap Horse — then followed it up with victories in the Butler Handicap, the Westchester Handicap, the Pimlico Cup Handicap, the Saratoga Cup, the Riggs Handicap, the Grey Lag Handicap, and the Continental Handicap. By year's end, he was named the 1945 Champion Handicap Horse.
He was just getting started.
At five in 1946, he set a new track record winning the Gallant Fox Handicap — beating none other than Assault, the 1946 Triple Crown winner. At six in 1947, he set another track record in the Sussex Handicap, won the prestigious Metropolitan Handicap, and carried 132 pounds to victory in the Aqueduct Handicap. The competition he faced reads like a Hall of Fame roll call: Armed, Assault, Pavot, Devil Diver, Lucky Draw, Gallorette, Bridal Flower, First Fiddle, and more.
Through 131 career starts — 35 wins, 33 seconds, 28 thirds — Stymie earned $918,485, making him the World's Leading Money Winner at the time of his retirement.
The horse that nobody wanted had outearned every horse that ever lived.
His retirement ceremony at Jamaica Race Track drew a crowd that remembered every breathtaking stretch run. Joe Palmer was there, and he noted that for all his long campaign, Stymie never looked better — his bronze coat in great bloom, his high head carried as proudly as ever. Hirsch Jacobs honored him so deeply that he named his Maryland breeding farm Stymie Manor after his great runner. In 1975, Stymie was inducted into the Racing Hall of Fame.
The $1,500 bargain. The terrified c**t. The copper mane flying in the wind.
The next time someone tells you a champion can't come from the bottom — remind them about Stymie.