09/29/2026
Con mi primera hija, mi realidad era muy diferente.
Yo todavía trabajaba para otras personas y me tocó dejar a mi bebé en casa y volver muy rápido al trabajo presencial.
Esta vez fue diferente.
Hoy puedo vivir mi posparto cerca de mi bebé, trabajar desde casa y saber que mis pet shops siguen adelante gracias a un equipo maravilloso.
Y no saben lo agradecida que estoy por eso.
Porque poder confiar en las personas que trabajan conmigo, saber que cuidan a nuestros perritos, a nuestros clientes y a nuestra marca con tanto compromiso, me permite vivir esta etapa de una manera que no pude vivir la primera vez.
Pero también sé que esta no es la realidad de todas las mamás.
Muchas tienen que volver a trabajar antes de lo que quisieran. Muchas no tienen opción, una red de apoyo o la posibilidad de organizar su trabajo alrededor de la maternidad. Yo ya estuve ahí y sé lo difícil que puede ser.
Por eso valoro tanto lo que puedo vivir hoy.
Ojalá cada mamá pudiera tener la oportunidad de vivir esos primeros días y meses cerquita de su bebé, porque es un tiempo que pasa demasiado rápido y no vuelve.
En mi caso, poder hacerlo hoy también es fruto de años de trabajo, esfuerzo y construcción.
Construir un equipo, aprender a delegar, crear procesos y formar personas no sucede de la noche a la mañana.
Y delegar tampoco significa abandonar el negocio.
Aunque hoy esté más en casa, sigo presente. Sigo acompañando, tomando decisiones, cuidando nuestros estándares y protegiendo algo que tomó años construir: la confianza de nuestros clientes en nuestra marca.
Porque un negocio necesita dirección incluso cuando su dueño no está físicamente ahí todos los días.
Así que hoy, además de disfrutar mucho más esta etapa con mi bebé, miro todo lo que sigue funcionando y siento gratitud.
Gratitud por todo lo que construí.
Y, especialmente, por el equipo increíble que hace posible que esta etapa de mi vida sea diferente.