24/08/2026
Él es Pichu, un rottweiler de aproximadamente 5 meses. Vino con un cuadro clínico de diarrea intensa, rojiza y maloliente, vómitos, letargo y anorexia. Ya habían ido a otro centro veterinario pero decidieron buscar otra alternativa. Luego de un examen clínico completo y los análisis correspondientes, pudimos confirmar que se trataba de un cuadro de parvovirus (ojo: ya tenía dos vacunas y estaba esperando la tercera). Se le explicó a la tutora de qué trataba la enfermedad, el tratamiento disponible y los riesgos. Ella decidió que era mejor dormir al perro, así de fría, sin darle la oportunidad. Nosotros nos negamos a hacerlo y felizmente la persona que trajo al perro también quiso darle la oportunidad. Y acá está él, comiendo solo (y con ganas), sin vómitos ni diarreas, ganando peso, VIVO!!!!
Moraleja: buscar un buen diagnóstico, y seguir las indicaciones del médico es básico. No dejarse llevar por todo lo que uno lee y escucha y SOBRE TODO no abusar de la eutanasia: nadie te obligó a tener un perro, pero si lo vas a tener sí estás obligado a hacer todo por él y su salud.
(Caso real, pero con distinto nombre)