21/11/2019
Tiene una mirada dulce, sus ojos invitan a la ternura. Aunque a veces es muy travieso y cuando corre inspira temor, pues sus poderosas patas, sus enormes colmillos y su gran tamaño amedrentan a cualquiera, en especial a los vecinos del barrio. Su nombre es Rocko, un rottweiler de pelo negro y manchas color fuego.
Tenía ya 2 meses de nacido cuando llego a casa, era muy inquieto. A medida que iba creciendo iba generando desmanes en casa, como aquella puerta que a puro diente destruyó, después le toco turno al colchón, que en un descuido terminó por bautizar con una meada pero de aquellas que provocó que su casi lo den en adopción. Luego vino los zapatos, medias y así hasta que al fin llegó a su adolescencia.
Había pues una perrita en el barrio, el adolescente enamorado. Salía de casa como cohete, ni bien alguien abría su puerta, iba directamente a la casa de aquella vecina donde vivía la perrita. Podía estar un buen rato sentado y mirando la ventana como aquel Romeo que lleva serenata a su Julieta. Ojo, no estaba sólo, de pronto le salió competencia, otros pretendientes. Qué Rocko miraba de arriba hacia abajo y en sus ladridos se escuchaba, “perros de poca m***a, callejos” les decía. “¿qué pretenden acá? Son de poca raza para mí”.
De pronto ella salía, con una mirada coqueta y un ego que por muy poco rozaba las nubes, al ver tantos pretendientes reunidos en aquella mañana. Alborotada la manada todos iban por ella. Pero derrepente, un baldazo de agua fría les caía del techo. La vecina, ama de la dulce canina, entraba en furia por la fuga de su mascota y el alboroto ocasionado en frente de casa.Rocko, sin embargo, se abría paso entre la manada y cabezazo limpio iba despachando a cada rival de amores. Aunque todo esfuerzo de aquella mañana fue inútil pues la vecina con una voz de mando tan fuerte que la perrita regreso a casa con la cabeza agachada y la cola entre las patas.
Fue una mañana de lucha, se dijo Rocko. Una batalla perdida pero él sabía que la guerra aún no termina. Regresaba a casa como un soldado que había perdido pero no se sentía derrotado ya que sus rivales de seguro no la pasaron mejor que él.