15/03/2026
¿Seguimos necesitando la clasificación de Guedel en la anestesia veterinaria del siglo XXI? Sí, pero de otra manera.
La clasificación de Guedel, propuesta en 1937, fue una revolución porque permitió interpretar la profundidad anestésica a partir de signos clínicos, en una época en la que no existían monitores y la anestesia se guiaba observando al paciente: respiración, movimientos oculares, reflejos, tono muscular y pupilas.
La anestesia veterinaria ha cambiado enormemente. Trabajamos con protocolos multimodales, agentes inhalatorios e intravenosos, analgesia balanceada, ventilación mecánica, relajantes neuromusculares y monitorización avanzada. En este contexto, muchos de los signos clásicos de Guedel ya no aparecen de forma tan clara, o incluso quedan totalmente enmascarados.
Pero eso no convierte su clasificación en una reliquia sin valor. Al contrario. Sigue teniendo un enorme valor clínico y docente. Nos ayuda a entender la fisiología de la anestesia, a enseñar sus fundamentos y a recordar que ningún monitor sustituye por completo la evaluación clínica.
En veterinaria, donde la diversidad de especies, técnicas y contextos es enorme, esta idea sigue siendo especialmente importante. La tecnología aporta precisión, pero la observación clínica sigue siendo la base.
Guedel ya no define por sí solo cómo monitorizamos la profundidad anestésica, pero sí explica de dónde venimos y por qué seguimos necesitando saber leer al paciente.