25/09/2026
Darius: El perro que me hizo dudar.
Durante la última semana de Agosto me trajeron a un chaparrito en condiciones tan precarias que pocos se hubieran atrevido a siquiera intentar salvarle la vida y hubieran procedido directo a la eutanasia. Venía con una infestación de gusano barrenador tan severa, que su tráquea y esternón venían expuestos. Tantas larvas que mientras yo trataba de limpiar una caverna, ante mis ojos aparecían larvas barrenando otras. Cavernas tan profundas que casi pierdo una pinza de disección de 18 cm dentro de una. Un caso sumamente complicado.
Durante las horas que estuve trabajando en quitarle cientos y cientos de larvas, mientras su familia me observaba, solo podía pensar en una cosa. Tenía que mantener vivo a Darius a toda costa. No podía dejar que esos malditos gusanos ganaran otra batalla y se llevaran la vida de un chaparrito mas.
Cuando terminé, ya muy entrada la noche, llegó la cuenta regresiva. El daño al tórax de Darius era monumental. Había logrado sacar todas las larvas antes de que penetraran su cavidad torácica? Siendo muy honesta no lo sabía, pero hasta ese punto Darius había permanecido estable y yo ya no lograba ver señales de que pudiera haber mas gusanos. Era hora de que comenzara a despertar.
Yo había utilizado la dosis mínima de anestesia para su peso y edad, así que confiaba en que despertaría relativamente rápido. pero pasaban los minutos, que se convirtieron en horas, y Darius no daba señales de estar despertando. Yo monitoreaba constantemente sus constantes fisiológicas en espera de ese momento en que diera indicios de comenzar a salir. Y nada.
De pronto, note un cambio negativo, la respiración y frecuencia cardiaca de Darius se habían ralentizado a tal punto que entendí, en ese instante, que su vida se me estaba yendo de las manos. Comencé con las medidas de rescate y poco después se volvió a estabilizar. Sin embargo, no lograba despertar.
Casi a las 2 de la madrugada una señal positiva, Darius comenzó a parpadear. Al principio fue un movimiento tan ligero que me quedé mirándolo fijamente esperando que lo volviera a hacer y no hubiera sido mi imaginación. La familia estaba cada vez más ansiosa. Seguramente podían ver la preocupación marcada en mi cara. Minutos después Darius se incorporó un poco, aunque no se sostuvo y se desplomó. Tomé la decisión de mandarlo a casa. Si iba a morir, por lo menos que fuera en su lugar seguro, con su familia, y no en una mesa de acero inoxidable fría y dura.
Al ver cuando se lo llevaban cargando, sin poder sostener su cabeza, fue cuando dudé. Que carambas pensaba al intentar rescatar una vida que estaba siendo arrebatada de forma tan cruel? Si Darius iba a morir, no hubiera sido mejor dejarlo descansar desde el momento en que llegó? Mi ultimo pensamiento al verlo alejarse en una transportadora en medio de la noche fue "Perdóname Darius, yo no sirvo para esto". Ahí fue cuando lloré. No se si por cansancio o porque sabía que no podía salvarlo.
No supe nada de el hasta 2 días después. Dos días en los que mi cabeza no dejaba de pensar si había mu**to o no. Normalmente me consuela el saber que hice todo lo humanamente posible para salvar una vida, pero en este caso no dejaba de preguntarme a mi misma si solo había sido una lucha producto de mi ego para demostrar algo que no era necesario. Fue entonces cuando la familia me mandó un video que mostraba a Darius caminando, comiendo, moviendo la cola y me eché a llorar como niña chiquita. Lo había logrado, Darius seguía vivo, pero, lograría curarse completamente, o habían quedado larvas que pudieran penetrar su tórax y alcanzaran su corazón y pulmones?
Ayer la familia me mandó esta foto y yo ya no tengo ni la menor duda. Hice lo correcto para Darius, luché por su vida y con su pata en mi mano, el luchó desde su trinchera. Hoy Darius es un perro sano, sus heridas han cerrado, vive feliz y le quedan muchos años por delante. Darius es un guerrero y yo lo quiero mucho.
Larga vida campeón!