03/11/2025
“Si una hormiga se revela contra nosotros, pronto todas lo harán. Nos superan 100 a 1, y si lo descubren… se acaba nuestro dominio.”
Hermanas y hermanos hormigas:
Durante años hemos trabajado bajo el sol, hombro con hombro, cargando granos, construyendo túneles, levantando este hormiguero llamado México. Cada gota de sudor, cada esfuerzo, ha sido nuestro. Pero arriba, en las hojas altas, los saltamontes han vivido de lo que nosotros producimos, haciéndonos creer que sin ellos no podríamos sobrevivir.
Nos dijeron que éramos pequeños. Que no valía la pena levantar la voz. Que nuestro lugar era cargar y callar. Pero hoy sabemos la verdad: nos superan en poder sólo mientras nos mantengamos separados. Si una hormiga se queja, la aplastan. Pero si un millón camina junto, ¡la tierra tiembla!
Ya no basta con trabajar duro. Hay que trabajar juntos. Ya no basta con quejarnos en silencio. Hay que organizarnos, exigir y vigilar. Cada voto, cada firma, cada voz, cada denuncia, cada acto de honestidad cuenta. Porque cuando las hormigas despiertan, los saltamontes tiemblan.
No queremos guerra, queremos justicia. No buscamos destruir, buscamos reconstruir. Y lo haremos con la fuerza más poderosa que existe: la unión del pueblo que ha dejado de tener miedo.
Porque somos más.
Porque somos el suelo que pisan, la comida que comen, el país que habitan.
Y porque llegó el momento de recordarle a los saltamontes...
que sin las hormigas, no hay cosecha.
Viva el hormiguero mexicano.
Viva el pueblo que despierta.
Viva México.