05/01/2026
𝗟𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮𝘀 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼𝘀𝗼𝘀: 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗼 𝗰𝗼𝘁𝗶𝗱𝗶𝗮𝗻𝗼 𝗲𝗱𝘂𝗰𝗮… 𝘆 𝗮 𝘃𝗲𝗰𝗲𝘀 𝗱𝗲𝘀𝗴𝗮𝘀𝘁𝗮.
🟠 𝗛𝗮𝘆 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗻 𝗿𝘂𝗶𝗱𝗼.
Por: Dog heavyu
No se expresan con ladridos, ni con destrozos inmediatos, ni con conflictos visibles. Simplemente se integran en la rutina.
Y, poco a poco, se normalizan.
A estos problemas yo los llamo 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮𝘀 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼𝘀𝗼𝘀.
No porque no tengan impacto, sino porque 𝗿𝗮𝗿𝗮 𝘃𝗲𝘇 𝘀𝗲 𝗺𝗶𝗿𝗮𝗻 𝗱𝗲 𝗳𝗿𝗲𝗻𝘁𝗲.
Uno de los ejemplos más habituales aparece cuando decimos:
“𝙔𝙤 𝙫𝙤𝙮 𝙘𝙤𝙣 𝙢𝙞 𝙥𝙚𝙧𝙧𝙤 𝙖 𝙩𝙤𝙙𝙖𝙨 𝙥𝙖𝙧𝙩𝙚𝙨”.
La frase, en sí misma, suena positiva. Cercana. Incluso responsable.
Pero la pregunta importante no es si el perro puede acompañarnos, sino 𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗲́ 𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘆 𝗽𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲́.
🟠𝗣𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗹𝗲𝘃𝗮𝗿 𝗮 𝘂𝗻 𝗽𝗲𝗿𝗿𝗼 𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗮𝘀 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲𝘀 𝗻𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮 𝗯𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿. Cuando la rutina deja de ser neutra.
Pensemos en una escena cotidiana:
"Salimos de casa con el perro para hacer recados. Farmacia, banco, un café rápido."
El perro acompaña… hasta que no puede entrar.
𝗘𝗻𝘁𝗼𝗻𝗰𝗲𝘀 𝘀𝗲 𝗾𝘂𝗲𝗱𝗮 𝗳𝘂𝗲𝗿𝗮, 𝗮𝘁𝗮𝗱𝗼, 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗻𝗱𝗼.
Ruido. Frío. Personas que pasan. Otros perros. Olores intensos.
Cero capacidad de elección. Cero control. Cero previsibilidad.
Desde la etología sabemos que esperar sin control 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗱𝘂𝗰𝘁𝗮 𝗻𝗲𝘂𝘁𝗿𝗮. No es “no hacer nada”. Es estar en un estado de activación sostenida, de vigilancia, de tensión contenida. Y cuando esto se repite de forma frecuente, no hablamos de un estrés puntual, sino de 𝗺𝗶𝗰𝗿𝗼-𝗲𝘀𝘁𝗿𝗲́𝘀 𝗰𝗿𝗼́𝗻𝗶𝗰𝗼, 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼𝘀𝗼, 𝗮𝗰𝘂𝗺𝘂𝗹𝗮𝘁𝗶𝘃𝗼.
El perro “aguanta”.
Y como aguanta, asumimos que está bien.
𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗮𝗴𝘂𝗮𝗻𝘁𝗮𝗿 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗯𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿.
Ahora bien, es importante hacer aquí una precisión honesta y necesaria.
Es cierto que hay perros que, por su nivel de sociabilidad, por una socialización temprana adecuada y por experiencias previas bien gestionadas, toleran este tipo de rutinas con menor impacto emocional. En estos casos, dejar al perro atado unos minutos fuera de un establecimiento o acompañar al tutor en múltiples contextos urbanos no genera necesariamente un malestar evidente.
Pero incluso aquí conviene no confundir conceptos:
"𝙡𝙖 𝙖𝙪𝙨𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖 𝙙𝙚 𝙢𝙖𝙡𝙚𝙨𝙩𝙖𝙧 𝙣𝙤 𝙚𝙦𝙪𝙞𝙫𝙖𝙡𝙚 𝙖𝙪𝙩𝙤𝙢𝙖́𝙩𝙞𝙘𝙖𝙢𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙖 𝙗𝙞𝙚𝙣𝙚𝙨𝙩𝙖𝙧".
Un perro puede no mostrar señales claras de estrés y, aun así, no estar en una situación que sume bienestar real. Simplemente está dentro de su margen de tolerancia. Y tolerar no es lo mismo que beneficiarse.
El problema es que estos perros no son la norma.
Desde la experiencia clínica y la observación sistemática en intervención conductual, 𝗮𝗽𝗿𝗼𝘅𝗶𝗺𝗮𝗱𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝘂𝗻 𝟳𝟱 𝘆 𝘂𝗻 𝟴𝟬 % 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗿𝗿𝗼𝘀 𝗻𝗼 𝗲𝗻𝗰𝗮𝗷𝗮𝗻 𝗲𝗻 𝗲𝘀𝗲 𝗽𝗲𝗿𝗳𝗶𝗹. Son perros que, aunque “se porten bien”, aunque no ladren ni protesten, sí acumulan activación, incomodidad o estrés de bajo grado en este tipo de contextos repetidos.
🟠𝗟𝗮 𝗻𝗼𝗿𝗺𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻: Cuando lo frecuente se confunde con lo sano.
Aquí aparece uno de los grandes errores:
"𝗦𝗶 𝗹𝗼 𝘃𝗲𝗼 𝗲𝗻 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗿𝗿𝗼𝘀, 𝗱𝗲𝗷𝗮 𝗱𝗲 𝗽𝗮𝗿𝗲𝗰𝗲𝗿 𝘂𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮."
Si al vecino le pasa lo mismo, si en el parque hay varios iguales, 𝗲𝗻𝘁𝗼𝗻𝗰𝗲𝘀 𝘀𝗲 𝗻𝗼𝗿𝗺𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮.
Y sin embargo, desde la psicología comparada, esto es muy claro:
"𝙌𝙪𝙚 𝙖𝙡𝙜𝙤 𝙨𝙚𝙖 𝙛𝙧𝙚𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙣𝙤 𝙡𝙤 𝙘𝙤𝙣𝙫𝙞𝙚𝙧𝙩𝙚 𝙚𝙣 𝙖𝙙𝙖𝙥𝙩𝙖𝙩𝙞𝙫𝙤."
Si un niño tiene dificultades serias para gestionar la frustración o el estrés, no lo normalizamos porque haya otros en su clase con el mismo problema. 𝗟𝗼 𝗲𝗻𝘁𝗲𝗻𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘂𝗻𝗮 𝗱𝗶𝗳𝗶𝗰𝘂𝗹𝘁𝗮𝗱 𝗶𝗻𝗱𝗶𝘃𝗶𝗱𝘂𝗮𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝗿𝗲𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿𝗲 𝗮𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼́𝗻.
Con los perros debería ocurrir exactamente lo mismo.
✅Cada perro es un individuo.
✅Con su umbral de estrés.
✅Con su historia.
✅Con su manera de procesar el entorno.
🟠𝗟𝗮 𝗽𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗮 𝗶𝗻𝗰𝗼́𝗺𝗼𝗱𝗮: ¿𝗽𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲́ 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗼 𝗹𝗹𝗲𝘃𝗮𝗿𝗹𝗼 𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗮𝘀 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲𝘀?
Aquí aparece la 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗻𝗱𝗮 𝗰𝗮𝗽𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼𝘀𝗼, quizá la más difícil de mirar.
Muchas veces el perro no va a todas partes porque le venga bien, sino porque no puede quedarse solo en casa.
𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘀𝗲 𝗾𝘂𝗲𝗱𝗮 𝘀𝗼𝗹𝗼:
▶️ladra o aúlla
▶️rompe objetos
▶️se hace daño
▶️los vecinos se quejan
▶️aparecen conflictos con la comunidad
incluso visitas al veterinario por accidentes derivados del estrés
Y entonces surge una “solución” que parece funcional:
“𝗠𝗲 𝗹𝗼 𝗹𝗹𝗲𝘃𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗺𝗶𝗴𝗼 𝘆 𝗮𝘀𝗶́ 𝗻𝗼 𝗽𝗮𝘀𝗮 𝗻𝗮𝗱𝗮”. ( ya que mi idiosincrasia de vida me lo permite, hasta deja de hacerlo)
"𝙔 𝙚𝙨 𝙫𝙚𝙧𝙙𝙖𝙙…𝙣𝙤 𝙥𝙖𝙨𝙖 𝙣𝙖𝙙𝙖 𝙚𝙣 𝙚𝙨𝙚 𝙢𝙤𝙢𝙚𝙣𝙩𝙤.
𝙋𝙚𝙧𝙤 𝙚𝙡 𝙥𝙧𝙤𝙗𝙡𝙚𝙢𝙖 𝙣𝙤 𝙙𝙚𝙨𝙖𝙥𝙖𝙧𝙚𝙘𝙚. 𝙎𝙚 𝙨𝙞𝙡𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖."
▶️El perro no aprende a estar solo.
▶️No desarrolla autorregulación.
▶️No construye seguridad en ausencia del referente.
▶️La separación sigue siendo una amenaza emocional real.
Y, paradójicamente, 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝘃𝗶𝘁𝗮𝗿 𝗲𝘀𝗲 𝗺𝗮𝗹𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿, 𝘀𝗲 𝗲𝘅𝗽𝗼𝗻𝗲 𝗮𝗹 𝗽𝗲𝗿𝗿𝗼 𝗮 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝘅𝘁𝗼𝘀 𝗶𝗴𝘂𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝘅𝗶𝗴𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀: frío, espera forzada, sobre-estimulación, falta de descanso.
🟠𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗮𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗻̃𝗮𝗿 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗰𝘂𝗶𝗱𝗮𝗿.
Esto es importante decirlo con claridad sin olvidar la empatía:
"𝗟𝗹𝗲𝘃𝗮𝗿 𝗮𝗹 𝗽𝗲𝗿𝗿𝗼 𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗮𝘀 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲𝘀 𝗻𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗮𝗰𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗯𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿".
A veces es una respuesta comprensible:
▶️Miedo a que lo pase mal.
▶️Culpa.
▶️Agotamiento.
▶️Falta de herramientas.
▶️Desconocimiento.
Todo eso es muy humano.
Pero el bienestar no se mide por la presencia constante junto al tutor, sino por la capacidad del perro para 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗮𝗻𝘀𝗮𝗿, 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗼𝗻𝗲𝗰𝘁𝗮𝗿 y 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗿𝘀𝗲 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗼 también cuando está solo.
Un perro que, 𝗱𝗲𝘀𝗽𝘂𝗲́𝘀 𝗱𝗲 𝘂𝗻 𝗽𝗮𝘀𝗲𝗼 𝗮𝗱𝗲𝗰𝘂𝗮𝗱𝗼, puede quedarse en casa durmiendo tranquilo, regulado, sin ansiedad, está en una situación de bienestar mucho mayor que uno que acompaña por necesidad emocional, pasando frío a la puerta de un bar.
𝗘𝗱𝘂𝗰𝗮𝗿 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲́𝗻 𝗲𝘀 𝗿𝗲𝘃𝗶𝘀𝗮𝗿 𝗹𝗼 𝗰𝗼𝘁𝗶𝗱𝗶𝗮𝗻𝗼.
𝗘𝘀𝘁𝗲 𝗮𝗿𝘁𝗶́𝗰𝘂𝗹𝗼 𝗻𝗼 𝗽𝗿𝗲𝘁𝗲𝗻𝗱𝗲 𝗰𝗿𝗶𝘁𝗶𝗰𝗮𝗿.
𝗣𝗿𝗲𝘁𝗲𝗻𝗱𝗲 𝗮𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗻̃𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗳𝗹𝗲𝘅𝗶𝗼́𝗻.
A veces el problema no está en la calle.
Empieza en casa.:
▶️En lo que evitamos.
▶️En lo que normalizamos.
▶️En lo que no miramos porque “funciona”.
Los problemas silenciosos no avisan, No explotan, No hacen ruido.
𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗱𝗲𝗷𝗮𝗻 𝗵𝘂𝗲𝗹𝗹𝗮.
Y solo cuando dejamos de taparlos, cuando los entendemos como señales, no como fallos, es cuando podemos empezar a trabajar de verdad por el bienestar del perro y 𝗽𝗼𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝗿𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗺𝗮́𝘀 𝘀𝗮𝗻𝗮, 𝗺𝗮́𝘀 𝗲𝗾𝘂𝗶𝗹𝗶𝗯𝗿𝗮𝗱𝗮 𝘆 𝗺𝗮́𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲.
Dale, F. C., Burn, C. C., Murray, J., & Casey, R. (2024). Comportamiento canino relacionado con la separación a los seis meses de edad: perro, dueño y factores de riesgo en la vida temprana identificados mediante el estudio longitudinal “Generation Pup”. Longitudinal study. Animal Welfare, 33, e60. DOI: 10.1017/awf.2024.56.
Harvey, N. D., Christley, R. M., Giragosian, K., Mead, R., Murray, J. K., Samet, L., Upjohn, M. M., & Casey, R. A. (2022).Impacto de los cambios en el tiempo que los perros pasan solos en el comportamiento relacionado con la separación en perros domésticos del Reino Unido. Animals (Basel), 12(4), 482. DOI: 10.3390/ani12040482.
Sargisson, R. J. (2014). Ansiedad por separación canina: estrategias de tratamiento y manejo. Medicina Veterinaria: Investigación e Informes. 5, 143–151. DOI: 10.2147/VMRR.S60424. PubMed