29/08/2026
😅🤷🏼♂️ "RESCATAR NO TE CONVIERTE AUTOMÁTICAMENTE EN HÉROE O EN LA MADRE TERASA DE CALCUTA" 🦸🏼♂️🤦🏼♂️✝️
Voy a decir algo que probablemente incomode a más de uno.
Si un rescatista encuentra un animal en la calle y decide hacerse responsable de él, perfecto. Pero hacerse responsable significa asumir también sus gastos, su atención médica, su alimentación, su higiene y su recuperación.
Una clínica veterinaria no funciona con donaciones de terceros.
Tiene médicos veterinarios que estudiaron años, personal que necesita cobrar, medicamentos, material quirúrgico, laboratorio, equipos, renta, luz, agua, mantenimiento y una enorme cantidad de recursos que alguien tiene que pagar.
Entonces, ¿por qué cuando el animal es "rescatado" algunos consideran que todo lo anterior debe ser gratuito?
¿Porque tiene una historia triste?
¿Porque encontraron al perro en una avenida?
¿Porque una fotografía del animal genera cientos de comentarios de indignación?
La realidad es mucho más sencilla: el sufrimiento del animal no convierte el trabajo de los demás en caridad obligatoria.
Y aquí viene la parte incómoda.
Hay personas que realmente rescatan. Las conozco, trabajo con ellas y las respeto.
Pagan sus cuentas.
No regatean.
Aceptan los protocolos médicos.
Realizan estudios cuando son necesarios.
Cubren tratamientos.
Y cuando un caso se complica, no salen inmediatamente a las redes sociales a destruir la reputación de la clínica que intentó salvar al animal.
A esas personas sí las considero rescatistas.
Porque rescatar no solamente consiste en sacar un animal de la calle.
Rescatar también significa hacerse responsable de lo que viene después.
Pero existe otro modelo que también tenemos que cuestionar.
Personas que encuentran animales, acumulan casos, solicitan donaciones constantemente y terminan construyendo su actividad alrededor de la tragedia.
Mientras más animales, más historias.
Mientras más historias, más publicaciones.
Mientras más sufrimiento se muestra, más donaciones.
Y cuando las donaciones no alcanzan, la responsabilidad termina trasladándose a la veterinaria, al estilista, al proveedor de alimento o a cualquier persona que se atreva a cobrar por su trabajo.
Eso también debe discutirse.
Porque si vamos a señalar a la industria de la salud y bienestar animal por supuesta falta de ética, entonces también deberíamos tener la misma disposición para hablar de las condiciones en las que viven muchos animales dentro de algunos albergues y casas de rescate.
Hablemos de higiene.
Hablemos de perros con infestaciones severas de pulgas.
Hablemos de moscas alrededor de las orejas.
Hablemos de animales viviendo entre sus propios desechos.
Hablemos de hacinamiento.
Hablemos de enfermedades transmisibles.
Hablemos de alimentación deficiente o de utilizar sistemáticamente el alimento más económico, no porque sea necesariamente el adecuado, sino porque es el que alcanza con la donación disponible.
Hablemos también de animales que permanecen meses o años encerrados porque el supuesto "rescate" nunca llegó realmente a convertirse en una rehabilitación y adopción responsable.
Y antes de que alguien se ofenda: esto no es una acusación contra todos los rescatistas.
Es una exigencia de congruencia.
Si nosotros debemos demostrar profesionalismo, ética, higiene, capacitación y responsabilidad frente a nuestros clientes, quienes reciben dinero de la sociedad bajo la bandera del rescate también deberían estar dispuestos a demostrar exactamente lo mismo.
Porque una donación no compra impunidad.
Una causa noble tampoco..
Y una fotografía conmovedora no sustituye un protocolo sanitario.
Yo no estoy en contra del rescate.
Estoy en contra de utilizar el rescate como argumento para exigir que otros trabajen gratuitamente.
Estoy en contra de desacreditar a un médico veterinario porque una cirugía cuesta dinero.
Estoy en contra de hacer parecer que cobrar por un servicio profesional es aprovecharse de un animal.
Estoy en contra de convertir cada complicación médica en una campaña de desprestigio.
Y estoy en contra de que quienes llevamos años invirtiendo en nuestra preparación tengamos que justificar por qué nuestro trabajo tiene un valor económico.
También entiendo por qué muchos profesionales le temen a los rescatistas: porque una sola publicación puede poner en riesgo años de trabajo y acabar con un negocio. Pero eso también ocurre porque nosotros mismos lo hemos permitido. Los profesionales somos nosotros, no la gente que opina sin información, sin conocimiento médico y sin preparación en belleza animal. Debemos aprender a defender nuestro trabajo, establecer límites y comunicar con claridad el valor de nuestros servicios.
Yo sí trabajo con verdaderos rescatistas.🫡🫂
Pero trabajo con personas que entienden que rescatar implica responsabilidad.
Con quienes pagan.
Con quienes cumplen protocolos.
Con quienes aceptan que un animal necesita atención profesional.
Con quienes, cuando reciben apoyo o descuento, lo agradecen en lugar de convertirlo en una obligación permanente.
Y sobre todo, con quienes entienden algo fundamental:
La solidaridad se ofrece.
La responsabilidad se asume.
El trabajo profesional se remunera.
Lo demás puede tener muchos nombres.
Pero no necesariamente es rescate.
Y si vamos a hablar de bienestar animal, hablemos de bienestar animal completo.
No solamente del momento en que encontramos al perro.
También de cómo vive después.
Porque rescatarlo de la calle para condenarlo a una vida de hacinamiento, enfermedad, parásitos y carencias no es el final feliz que algunos quieren vender.
Y sí, seguramente esto va a incomodar.
No me preocupa.
Prefiero perder seguidores antes que perder la congruencia.
Se tenía que decir y lo dije yo ❗
ATT. Groomer Arthur