13/04/2025
Muchas veces me dicen: “ah, tú eres veterinario, tienes tu consultorio o clínica, ¿no?”
Y yo pienso… ojalá supieran todo lo que significa realmente ser médico veterinario.
Porque esto no se trata solo de tener una veterinaria.
Se trata de cuidar la vida en todas sus formas.
De estar en los lugares donde nadie nos ve, pero donde todo importa.
Somos los que velamos por la salud pública, sí.
Pero también somos los que vigilan que lo que llega a tu mesa esté sano.
Somos parte del sistema que garantiza que los alimentos que consumes no te enfermen.
Y eso es salud. Eso también es protegerte.
Las enfermedades más devastadoras que ha vivido la humanidad… vinieron de animales.
Y ahí, en esa primera línea, estuvimos nosotros.
Estudiando, previniendo, conteniendo.
Y te cuento algo más:
Todos los medicamentos que hoy salvan vidas humanas, todas las vacunas, todos los tratamientos…
antes de llegar a ti, pasaron por animales.
Fueron probados, evaluados, ajustados… gracias a ellos.
Y en todo ese proceso, siempre hay un veterinario presente.
¿Te das cuenta del rol que tenemos?
No es solo curar perritos y gatitos.
Es sostener un equilibrio entre la salud humana, animal y ambiental.
Es ciencia con alma. Es servicio con propósito.
Y sí, también somos los que acompañamos al tutor que llega preocupado.
Somos los que contenemos lágrimas, los que celebramos mejoras,
los que damos malas noticias con el corazón apretado,
pero con la certeza de haberlo dado todo.
Ser médico veterinario es abrazar una causa más grande que uno mismo.
Es ser parte de un engranaje vital que sostiene el bienestar de todos… aunque no siempre se vea.
Así que sí…
Soy veterinario.
Y no porque tenga una veterinaria.
Sino porque entendí que el mundo necesita gente que cuide, de verdad, la vida.