14/08/2026
¡OTRA REFLEXIÓN RELACIONADA CON LOS EVENTOS ACUARÍSTICOS!
FÁBULA DEL LAGARTO, LA ANUBIA Y EL GOLDFISH.
En el reino del Bosque, rodeado por las aguas del río Cristalino, vivían dos organizadores de eventos sociales orientados a los aficionados de la naturaleza: el Lagarto y la Anubia. Aunque pertenecían a distintas especies, ambos transmitían conceptos e ideas en pro de la Naturaleza, basaban su accionar en la exposición y comercialización de, exactamente la misma variedad de productos y servicios: peces ornamentales, plantas terrestres y acuáticas, ajolotes, tortugas, accesorios para acuarios y terrarios, e incluso, pláticas impartidas por invitados foráneos de alto prestigio en el mundo animal.
Durante años, cada uno organizó sus ferias por separado en distintas comunidades y temporadas del año. Al finalizar cada evento, los dos se limitaban a divulgar sus logros de manera individual:
—«¡Mi evento rompió récord con la mayor cantidad de visitantes y ventas altas!» —presumía el Lagarto cambiando sus colores.
—«¡La asistencia a mi feria fue masiva y durante la misma los hobbistas tuvieron la oportunidad de participar en las pláticas de la internacionalmente conocida, Doña Golondrina —festejaba la Anubia salpicando agua en todas direcciones.
Atrapados en sus éxitos individuales, repetían año tras año las mismas actividades, descuidando por completo la coordinación entre ellos y desaprovechando la oportunidad de sumar fuerzas.
Con el decursar del tiempo comenzó a incursionar un nuevo organizador de este tipo de actividades sociales, el Goldifsh, que motivado por sus predecesores, se inició en el giro económico. Sin embargo, un día el entorno cambió. Los proveedores de servicios, que necesariamente el Lagarto, la Anubia y el Goldfish requerían, subieron los precios del alquiler de los espacios, la publicidad, el montaje de stands, los servicios de agua y la seguridad, entre otros.
Al no existir prácticamente ninguna cooperación entre los organizadores de tales eventos, poco pudieron hacer para enfrentar el incremento de los gastos organizativos. Sólo tuvieron una alternativa: incrementar los precios a los expositores, y éstos, a su vez, para cubrir sus gastos, trasladaron el aumento al precio de venta de sus productos y, en sus mentes, comienzan a priorizar las ventas en deterioro del objetivo educativo de la feria.
Pronto, los aficionados —abrumados por la alta frecuencia de eventos, el incremento de los precios y la disminución de la
transmisión de conocimientos— comenzaron a ausentarse. Las visitas cayeron en picada, las ventas disminuyeron a niveles mínimos y las pérdidas económicas se hicieron inevitables para los organizadores y expositores. Como consecuencia directa, el entusiasmo de la comunidad se apagó y el hobby entró en lento y lamentable deterioro.
Comprendiendo su error, el Lagarto, el Goldfish y la Anubia se reunieron bajo la sombra de un viejo sauce para reconocer que haber antepuesto sus intereses e ideas individuales sobre la cooperación, habían terminado por arruinar el mercado de todos.
Moraleja
Anteponer los intereses e ideas individuales por encima de las ideas de cooperación e interacción concluye, inevitablemente, en el deterioro del desarrollo del hobby.
Call now to connect with business.