Huerto Joms

Huerto Joms Huerto JOMS es un proyecto de JOMHAB que impulsa la sostenibilidad y el trabajo en equipo a través del cultivo de productos naturales.

Hay misterios que Dios esconde en las cosas más pequeñas. En un puñado de madera, en seis cuerdas tensadas por el tiempo...
17/06/2026

Hay misterios que Dios esconde en las cosas más pequeñas.

En un puñado de madera, en seis cuerdas tensadas por el tiempo, en dedos que tropiezan buscando una melodía.

Quién imaginaría que dentro de un instrumento cabría un universo. Que entre vibraciones invisibles habitan nostalgias, alegrías, despedidas y promesas. Que una sola nota podría viajar más lejos que las palabras.

Quizá el amor de Dios se parece un poco a la música: no siempre se ve, pero transforma todo lo que toca. Se cuela entre las grietas, ordena el ruido, y convierte el caos en canción.

Y mientras el mundo insiste en ser apresurado, una guitarra recuerda que toda obra hermosa requiere paciencia. Que antes del himno hubo silencio. Que antes de la armonía hubo cuerdas siendo afinadas. Que antes de la alabanza hubo un corazón aprendiendo a escuchar.

Tal vez por eso es difícil aferrarse al enojo cuando se contempla tanta grandeza. Porque al mirar de cerca una simple guitarra, uno termina mirando mucho más lejos: al Dios que hace de seis cuerdas un océano, de una nota una plegaria, y de una canción un hogar.

"Canten al Señor un cántico nuevo." — Salmo 96:1

Hoy quiero reconocer a todas las madres: a las que dieron vida, a las que cuidaron sin haber dado a luz, a las que soñar...
11/05/2026

Hoy quiero reconocer a todas las madres: a las que dieron vida, a las que cuidaron sin haber dado a luz, a las que soñaron con ser madres y no pudieron, a las que por distintas razones no encontraron las condiciones para serlo y a las que llevan en el corazón una maternidad que sólo Dios conoce.

También quiero celebrar a las madres que trabajan sin descanso; a las que este 10 de mayo tuvieron que levantarse temprano, cumplir con sus obligaciones, regresar a casa y todavía encontrar energía para preparar comida, escuchar a la familia, acomodar pendientes y regalar una sonrisa. Muchas veces parecen tener poderes especiales, aunque en realidad lo que tienen es amor, paciencia y una fuerza admirable.

Hoy pienso también en las madres que están solas, en las que esperan una llamada, una visita o una palabra bonita. Deseo que este día les regale una sorpresa, un mensaje inesperado, una oración, una flor o simplemente la alegría de saberse recordadas.

También quiero recordar a las madres que, por distintos motivos, no pueden estar cerca de sus hijos: por la distancia, por el trabajo, por la salud, por decisiones difíciles o por caminos que la vida fue acomodando de otra manera. Aunque no siempre puedan abrazarlos, muchas de ellas siguen deseando profundamente que sus hijos estén bien, que sean felices, que encuentren buenos caminos y que la vida los trate con ternura.

Hoy quiero hacer un reconocimiento especial a las religiosas que ofrecieron su vida a Dios y a la Iglesia Católica. Mujeres que han sido madres espirituales para muchos. Han cuidado enfermos, educado niños, acompañado familias, consolado tristezas, trabajado en silencio y rezado por personas que tal vez nunca sabrán cuánto bien recibieron de sus oraciones. Ellas también merecen gratitud, cariño y una felicitación especial en este día.

También celebro a las madres que no expresan su amor con grandes discursos, pero sí con hechos: con el plato servido, con la ropa limpia, con la preocupación escondida, con el consejo oportuno, con la mirada que entiende todo y con esa frase tan sencilla y tan poderosa: “¿Ya comiste?”

Hay pájaros que aprendieron a dormirsobre cables de luzpara no deberle refugio a ningún árbol.Desde abajo parece costumb...
03/05/2026

Hay pájaros que aprendieron a dormir
sobre cables de luz
para no deberle refugio a ningún árbol.
Desde abajo parece costumbre,
pero los que saben mirar
alcanzan a ver el temblor diminuto de las patas,
ese miedo eléctrico
de caer dormidos sobre una ciudad
que nunca baja la voz.
Últimamente el mundo tiene olor a tierra mojada
y a fruta abierta bajo el sol,
a mango reventado en la banqueta,
a hojas húmedas pegándose en los zapatos
como cartas que nadie recogió.
Los perros siguen creyéndole a las manos,
aunque algunas huelan a abandono.
Las golondrinas regresan
como si nunca hubieran visto el invierno
masticar los árboles.
Y yo…
yo camino con un jardín doblado en la garganta,
uno de esos jardines descuidados
donde las flores crecen torcidas
buscando un poco de luz entre láminas oxidadas.
A veces quisiera ser río.
Los ríos no preguntan si alguien se queda:
arrastran hojas muertas,
botellas vacías,
ramas partidas por tormentas viejas.
Reflejan lunas rotas en el agua negra,
revientan piedras en silencio
hasta volverlas arena,
y siguen.
Siempre siguen.
Incluso cuando nadie los mira.
Pero me tocó esta forma rara de existir,
más parecida a las fogatas de monte:
calientan a cualquiera que se acerque,
se dejan consumir despacio
para que otros no tiriten,
y cuando todos duermen
se quedan hablando solas con las brasas,
tronando bajito,
como huesos viejos en invierno.
Hay noches donde el pecho
parece una iglesia después de la lluvia.
Las bancas respiran humedad.
El yeso se descarapela despacio.
Algún santo mira desde la sombra
con los ojos llenos de polvo.
Todo huele a vela apagada,
a madera húmeda,
a flores marchitas flotando en cubetas de plástico,
a algo que fue oración
aunque nadie lo haya nombrado.
Y entonces entiendo
por qué los ciervos bajan heridos al agua:
porque hasta el dolor necesita reflejarse en algo vivo.
Entiendo por qué algunas flores
solo abren de madrugada,
cuando nadie puede juzgar su forma de temblar.
Por qué el cielo deja estrellas
incluso sobre pueblos vacíos,
sobre azoteas donde alguien fuma solo
mirando ventanas apagadas.
La misericordia tal vez sea eso:
un animal pequeño respirando todavía
debajo de los escombros.
Un gorrión mojado
escondiendo el pico

🦅:Eran días donde el sol se alejaba y la luna era..pero no entre estrellas. Es cierto entonces que el tiempo era el de m...
11/04/2026

🦅:
Eran días donde el sol se alejaba y la luna era..
pero no entre estrellas. Es cierto entonces que el tiempo era el de mi sangre observando las jacarandas y a los jóvenes jugar con la pelota, que el de esas máquinas circulares.

Era la Hora azul para mí, que recorría los exteriores aires de mi escuela, con un extrañamiento de la extrañeza porque todo ha pasado aquí pero pronto acababa. Algunas veces estaba ella, algunas veces compañeros, más de cuando en cuando era monólogo.... Y me recostaba en las bancas guindas a olvidar la monocromasia de lo evidente que me rodea para ver esa inmensidad azul.....

Verla.... Vivirla... Saberla con profunda metáfora cuántica porque me entremezcló con ella. Ahí, aunque ahora aquí, supe del cobijo de una meditación recostado, enamorado otra vez porque la escribía otra vez.

Eran horas Fugaces que aliviaban horas eternas de una tarde transcurrida en anhelo de salir.
Ese furtivo de vislumbrar mi hogar entre está banca guinda teniendo entre 19 y 29 años al mismo tiempo porque deseas tanto ese hogar construido en la mente, lo amas, lo construyes... Volviendote humilde de nuevo, mecánica amorosa...

Y mientras la disonancia de todo pasando yo tenía que volver al mundo.

Tenemos poderes y todo nos arrulla con nada más que la naturaleza, más que equilibrio me trasciende mis pieles taciturnas, dramaturgas, e igual de infinitas de este retrato de escribir con luz, yo y el cielo ¿Quien es el paisaje?

Viví entonces, antes que sobrevivir, en esa culminación de luz lo confieso, nada es mas bello que encontrarse fiel a lo más íntimo de uno mismo.

Tú, Aún en memoria tienes los dotes de sanarme.

La primavera no llega,irrumpe.Se mete entre las grietas,levanta lo que parecía quieto,despierta hasta lo que no sabíaque...
21/03/2026

La primavera no llega,
irrumpe.
Se mete entre las grietas,
levanta lo que parecía quieto,
despierta hasta lo que no sabía
que seguía vivo.
El aire cambia de intención.
Late distinto.
Como si el mundo recordara
cómo se siente empezar.
Todo se acerca.
Los colores, los sonidos, la vida.
Los animales vuelven a buscarse,
a elegirse sin miedo,
a construir, a cuidar, a amar
como si supieran que el tiempo es ahora.
Hay nidos empezando,
caminos que se cruzan,
vidas que se encuentran
sin tanto pensamiento.
Y algo dentro también se inquieta.
Un llamado suave, pero constante.
Como si el corazón entendiera
que no vino solo a quedarse,
sino también a ir,
a encontrarse con otros,
a compartir lo que lleva dentro.
La primavera abre caminos.
Afuera… y adentro.
Trae nombres nuevos,
rostros que aún no conocemos,
lugares que esperan
aunque no sepan que los estamos buscando.
No todo es perfecto,
pero todo se mueve.
Y a veces eso basta.
Dan ganas de salir,
de dejar la comodidad tantito,
de caminar hacia lo desconocido
con las manos llenas de algo bueno para dar.
Como si esta vez,
más conscientes, más abiertos,
volviéramos a decir que sí.
Porque la primavera no solo florece…
también envía. 🌱

Había brasas caminando con forma de gente.Se reconocían sin mirarse, como si el aire supiera sus nombres antes que ellos...
07/01/2026

Había brasas caminando con forma de gente.
Se reconocían sin mirarse, como si el aire supiera sus nombres antes que ellos.
No se prometían nada: se encendían,
y eso bastaba para iluminar la noche entera.
El mundo era una casa de vidrio
y amar consistía en apoyar el pecho
hasta que algo se rompiera sin pedir permiso.
No había mapas ni salidas de emergencia,
solo el temblor de saberse vivo en manos del otro.
Después aprendieron a usar guantes,
a medir el calor,
a llamar prudencia al frío
y madurez al miedo bien acomodado.
Aprendieron a cerrar ventanas,
a barrer las cenizas,
a decir “estoy bien” cuando el fuego aún ardía por dentro.
Confundieron paz con ausencia de incendio,
y silencio con estabilidad.
Olvidaron que las brasas no duelen
hasta que se apagan.
Pero a veces, en medio de la rutina más quieta,
una chispa despierta.
No grita: recuerda.
Recuerda que el fuego no nació para ser seguro,
sino verdadero.
Que amar nunca fue un refugio,
sino un salto.
Y entonces arder vuelve a parecer inevitable,
no como un error,
sino como un acto de fe.
Como si el corazón, aun cansado,
supiera que prefirió quemarse
antes que pasar intacto por la vida.

Dirección

4to Andador De Xamiltepec S/n Colonia Mesa Los Hornos, Tlalpan,
Mexico City
14420

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