15/08/2026
🐾 CUANDO DECIR “NO” TAMBIÉN ES CUIDAR
Una reflexión profesional sobre el caso YosStoP su perro y los límites de la peluquería canina
Por Groomer Arthur
Diario de un Groomer
En los últimos días, las redes sociales han puesto nuevamente al grooming en el centro de una discusión: Yoseline Hoffman, conocida como YosStop, hizo público que una estética canina decidió no atender a Steewy, su perro geriátrico.
El caso generó opiniones encontradas. Desde quienes consideran que negar el servicio a un perro de edad avanzada es discriminación, hasta quienes entienden que un establecimiento puede decidir no asumir determinados riesgos.
Pero más allá de la tendencia, hay una conversación que considero mucho más importante:
¿Hasta dónde llega la responsabilidad de un groomer cuando el animal presenta una condición geriátrica o médica que puede representar un riesgo?
Y esta pregunta merece una respuesta profesional, no una respuesta de redes sociales.
🩺 UN PERRO GERIÁTRICO NO ES “SOLAMENTE UN BAÑO”
Quienes no conocen el grooming pueden pensar que un baño es un procedimiento sencillo y de bajo riesgo.
Quienes trabajamos diariamente con perros sabemos que no siempre es así.
En un perro geriátrico pueden coexistir alteraciones cardiacas, metabólicas, renales, hepáticas, respiratorias, neurológicas, articulares o sensoriales que no necesariamente son evidentes a simple vista.
Y hay algo todavía más importante:
el groomer no diagnostica.
Podemos observar, preguntar, identificar señales de alarma y solicitar antecedentes, pero no podemos conocer una enfermedad que el tutor no nos haya informado ni diagnosticar una condición que no nos corresponde.
En el caso de Steewy, la propia YosStop ha hablado públicamente en distintos momentos sobre su envejecimiento, problemas oculares y un soplo cardiaco degenerativo.
Por eso, hablar de este caso únicamente como “un perro al que no quisieron bañar” sería simplificar demasiado una situación que puede tener implicaciones mucho más complejas.
⚠️ LA PREGUNTA INCÓMODA: ¿QUÉ PASA SI ALGO OCURRE?
Como groomer, hay una pregunta que siempre debemos hacernos:
¿Qué pasa si acepto el servicio y el perro se descompensa dentro de mi establecimiento?
Imaginemos a un perro geriátrico con antecedentes cardiacos.
No contamos con un médico veterinario.
No conocemos completamente su condición metabólica.
El perro aparentemente está estable.
Comienza el servicio.
Y durante el procedimiento ocurre una descompensación.
¿Qué hacemos?
Ahí deja de ser “un baño”.
Tenemos un animal que puede necesitar atención médica inmediata, una familia buscando respuestas y un establecimiento que tendrá que explicar por qué tomó la decisión de asumir ese riesgo.
Por eso, rechazar un servicio no necesariamente significa rechazar al perro.
Puede significar reconocer que las condiciones disponibles no permiten realizarlo de manera responsable.
🐕 PREFIERO PERDER UN SERVICIO QUE PERDER UN ANIMAL
Después de más de 18 años dentro de este oficio, tengo una convicción muy clara:
Yo prefiero perder un servicio antes que perder un animal en mi mesa.
No porque no quiera atenderlo.
No porque considere que un perro geriátrico vale menos.
Precisamente porque sé lo que implica tener un ser vivo bajo mis manos.
Un negocio puede perder dinero.
Un cliente puede irse.
Un servicio puede rechazarse.
Una vida no puede recuperarse.
🩺 GROOMER Y MÉDICO VETERINARIO: DOS RESPONSABILIDADES DISTINTAS
En mi caso, además del trabajo como groomer, tengo la experiencia de trabajar dentro de un establecimiento donde contamos con médicos veterinarios.
Eso me permite decir algo con absoluta claridad:
tener un médico veterinario disponible cambia las posibilidades de respuesta, pero no elimina el riesgo.
El veterinario puede realizar una valoración clínica.
Puede conocer antecedentes, evaluar al paciente y determinar si existe una condición médica que deba considerarse.
Pero eso no significa automáticamente que cualquier groomer, en cualquier estética y bajo cualquier circunstancia, tenga que asumir el procedimiento.
Hay una diferencia entre:
“El perro puede recibir un baño desde el punto de vista médico”
y:
“Este establecimiento cuenta con las condiciones necesarias para realizar ese servicio con seguridad.”
Son decisiones relacionadas, pero no son la misma decisión.
🧠 EL GROOMER NO ES VETERINARIO, PERO SÍ TIENE RESPONSABILIDAD
El groomer no diagnostica.
No prescribe
No sustituye al médico veterinario.
Pero sí debe conocer sus límites.
Debe observar el comportamiento, la movilidad, la respiración, la respuesta al manejo y el estado general del animal.
Debe saber cuándo continuar.
Debe saber cuándo detenerse.
Y debe saber cuándo decir:
“Este caso necesita valoración veterinaria antes de continuar.”
Eso no es falta de preparación.
Es reconocer el límite de nuestra competencia.
👴 LA EDAD NO DEBE SER UNA SENTENCIA
También sería un error sacar la conclusión contraria:
“Perro viejo = perro que no se atiende.”
No.
La edad, por sí sola, no debería convertirse en una condena.
Existen perros geriátricos que pueden recibir determinados servicios perfectamente.
También existen perros jóvenes con condiciones que representan riesgos importantes.
Por eso debemos valorar al individuo y no únicamente el número que aparece en su edad.
La edad es un factor de riesgo; no una sentencia.
🛡️ TAMBIÉN DEBEMOS PROTEGER AL GROOMER
Esta parte es fundamental y pocas veces se habla de ella.
Un groomer también tiene derecho a proteger su negocio, su integridad profesional y su reputación.
Especialmente aquellos compañeros que trabajan solos, que no cuentan con un médico veterinario dentro de sus instalaciones o que no tienen infraestructura para responder ante una emergencia.
No podemos exigirle a un pequeño establecimiento que asuma un riesgo para el cual no tiene recursos.
Y aquí hay algo que debemos entender como gremio:
decir “no puedo hacerlo de manera segura” también es una decisión profesional.
No todo servicio que un cliente solicita tiene que ser aceptado.
📱 EL PODER DE UNA INFLUENCER TAMBIÉN IMPLICA RESPONSABILIDAD
Y aquí quiero ser muy cuidadoso.
Esto no es un ataque contra YosStop.
Ella tiene derecho a contar su experiencia y expresar su percepción de lo ocurrido.
Pero una figura pública tiene algo que un pequeño negocio normalmente no tiene:
alcance.
Un groomer puede tardar años construyendo una reputación.
Años de trabajo.
Años de clientes.
Años de recomendaciones.
Años demostrando su capacidad.
Una publicación puede alcanzar a miles de personas en cuestión de minutos.
Y si la audiencia recibe únicamente una versión de los hechos, el establecimiento puede ser juzgado antes de que alguien conozca sus razones, sus protocolos o las condiciones reales en las que tomó la decisión.
Por eso considero que el alcance también implica responsabilidad.
No se trata de callar a los influencers.
Se trata de pedir algo básico:
investigar antes de convertir una experiencia en un veredicto.
🔎 OPINIÓN NO ES INVESTIGACIÓN
Las redes sociales nos han acostumbrado a reaccionar inmediatamente.
Vemos una publicación.
Nos indignamos.
Compartimos.
Juzgamos.
Y después, quizá, buscamos información.
En el grooming eso puede ser particularmente peligroso.
Porque desde fuera una decisión puede parecer absurda.
Pero detrás de ella puede existir una valoración de riesgo que el público simplemente desconoce.
Por eso, antes de señalar a un groomer por rechazar un servicio, habría que preguntar:
¿Por qué lo rechazó?
¿Qué información tenía?
¿Qué riesgos identificó?
¿Qué infraestructura tenía?
¿Contaba con respaldo veterinario?
¿Tenía capacidad para responder ante una emergencia?
Y quizá la pregunta más importante:
¿Estaba obligado a asumir ese riesgo?
📋 ESTA POLÉMICA DEBERÍA SERVIR PARA PROFESIONALIZAR EL OFICIO
Si algo positivo puede surgir de este caso, debería ser una conversación más seria sobre el manejo de perros geriátricos.
Necesitamos:
• Reportes previos al servicio.
• Antecedentes médicos.
• Información sobre medicamentos.
• Evaluación de movilidad y comportamiento.
• Identificación de factores de riesgo.
• Protocolos para suspender el servicio.
• Comunicación clara con el tutor.
• Y, cuando sea necesario, valoración veterinaria.
No para convertir al groomer en médico.
Para hacer más seguro nuestro oficio.
🐾 EL OBJETIVO ES EL MISMO: QUE EL PERRO REGRESE A CASA
No considero correcto convertir este caso en una guerra entre YosStop y los groomers.
Tampoco considero correcto atacar a una estética sin conocer todos los elementos de lo ocurrido.
La discusión debería ser mucho más madura.
El tutor quiere proteger a su perro.
El veterinario quiere proteger a su paciente.
El groomer quiere proteger al animal que le fue confiado.
Y el establecimiento también necesita proteger su capacidad de trabajar responsablemente.
Por eso, quizá la pregunta no debería ser:
“¿Por qué no quisiste atenderlo?”
Sino:
“¿Qué riesgo viste que yo no estaba viendo?”
Porque esa pregunta abre una conversación.
El ataque la cierra.
🐶 UNA ÚLTIMA REFLEXIÓN
Después de más de 18 años en este oficio, y también desde la experiencia de trabajar junto a médicos veterinarios, tengo algo muy claro:
el profesionalismo no consiste en aceptar todos los servicios.
Consiste en saber cuáles podemos realizar, cuáles debemos modificar, cuáles requieren apoyo veterinario y cuáles definitivamente no podemos asumir.
Un groomer no demuestra su capacidad diciendo “sí” a todo.
A veces demuestra su responsabilidad diciendo:
“No.”
Y ese “no” puede proteger al perro.
Puede proteger al tutor.
Puede proteger al establecimiento.
Y también puede proteger años de trabajo de un pequeño negocio.
Porque una decisión responsable puede evitar una tragedia.
Y una tragedia, especialmente cuando existe una persona con una enorme capacidad de difusión involucrada, puede convertirse en una crisis reputacional en cuestión de horas.
No se trata de tener miedo a los influencers.
Se trata de entender el poder de las redes y actuar profesionalmente antes de exponernos innecesariamente.
No necesitamos atacar a nadie.
Necesitamos mejores protocolos, mejor comunicación y mayor profesionalización del oficio.
Porque al final, todos deberíamos perseguir exactamente lo mismo:
Esta nota reúne información pública disponible sobre el caso y una reflexión profesional desde la experiencia en peluquería canina. Las circunstancias específicas del servicio corresponden a las versiones difundidas públicamente y no se presenta aquí una determinación sobre responsabilidades de las partes.