01/02/2026
Nada es obra de la casualidad. Detrás de cada perro que logra trascender hay años de decisiones conscientes, estudio, errores, aciertos y, sobre todo, una línea materna sólida que sostiene todo el proyecto. Consolidar una familia ganadora no es cuestión de suerte, es el resultado de criar con convicción, con paciencia y con un sello propio, siempre con la mirada puesta en seguir persiguiendo sueños.
Esta es una línea muy especial para mí, no solo por los resultados, sino por todo lo que representa. El inicio de este proyecto fue una cachorra que compré a mi amigo Andrea Massarelli, quien me dio la oportunidad y la confianza de traerla a México; hija del máximo exponente de la línea Vegas, Groovy di Casa Massarelli, y de una perra alemana de un criadero profundamente significativo para mí: Merret vom Frankengold.
En este punto, vale la pena detenerse un momento. Merret no fue una perra más; fue el origen de descendencia de altísimo impacto, como su hija la extraordinaria VA alemana y Siegerina Joven Kiwi di Casa Massarelli, madre del VA alemán Spencer di Casa Massarelli, y la continuidad de esta sangre a través de dos VA recientes que hoy marcan la crianza moderna: L Orange di Casa Beggiato y Re della Valcuvia. Sangre probada, consistente y trascendente.
A Carma di Casa Massarelli decidí servirla con un perro que admiré profundamente: Natan della Valcuvia, gracias a la confianza de Luciano Musolino y Salvatore Canielo. Natan, hermano de camada de Nita della Valcuvia, madre del Sieger alemán Mondo di Casa Palomba, es sin duda uno de los pilares de la crianza mundial actual, cuya influencia sigue viva a través del VA Sam vom Dakota. Aquí no había improvisación, había genética pensada.
De este cruce nació una cachorra que desde muy pequeña me hizo soñar: Unique von Maguad, nombre puesto en honor a una hembra excepcional que me vendió mi amigo Domenico Mantello, Unique zum Kolbenguss. Unique poseía una anatomía extraordinaria, equilibrio, corrección y virtudes claras. Su tamaño mediano me generaba dudas, no lo niego, pero su estructura, su solidez y su funcionalidad me dijeron que merecía quedarse. A veces la crianza exige confiar más en la anatomía que en el ojo inmediato.
Cuando llegó el momento de llevarla a la reproducción, tuve la fortuna de traer a México un perro que, hasta hoy, considero uno de los grandes: Samir vom Pizzirusso. Un macho italiano con fortaleza, sustancia y carácter anatómico envidiables; quizá un poco por arriba del estándar, pero con una genética incuestionable, descendiente de Dux Intercanina y del legendario Zamp vom Thermodos. Samir era, para mí, el complemento perfecto para Unique: corregía tamaño, aportaba fuerza y mantenía calidad. La teoría estaba clara; solo faltaba que el tiempo la confirmara.
Así nació Omega 1 von Maguad, con el apoyo de mi amigo Raúl Espinoza Respra. Omega 1 expresó exactamente lo que buscábamos: una anatomía poderosa y un movimiento sobresaliente. Desde Groovy, pasando por Unique y llegando a Omega 1, esta línea se ha caracterizado por algo muy específico y difícil de lograr: perros altamente caminadores, funcionales, con desplazamientos amplios y firmes. Esa es una marca genética que no se improvisa.
Omega 1 tenía todo, salvo un detalle: un color claro, pajizo. En su primera cruza tuve la oportunidad de cruzarla con Ruzky de Bilagun, perro español criado por mi amigo Rufo y propiedad de Ignacio Hernández Vázquez. Recuerdo decirlo con total seguridad: de aquí va a salir algo grande. Ruzky aportaba un rojo intenso, y además era hijo del VA alemán Paco vom Langenbungent, reconocido por transmitir movimiento, carácter y funcionalidad. La genética volvió a hablar.
El resultado fue Omega 2 von Maguad, nuestra querida Omeguita. Una hembra sobresaliente, con un color más marcado, una anatomía sólida y un movimiento que enamora. Desde temprana edad decidí compartir este proyecto, y siempre agradeceré la confianza y el apoyo de Alonso Pastrana y Rodrigo Pastrana, quienes creyeron en lo que veníamos construyendo. Para su cruce, elegimos lo mejor disponible en ese momento: Bruno vom Hühnegrab, Sieger Mexicano, descendiente directo de la camada G de Vom Hühnegrab a través de Gayla, hermana de camada de Gary y Gamba, ambos VA 1 en Alemania.
De este cruce nació Omicron di Casa Pastrana, una perra fantástica que hoy comienza a escribir su propia historia junto a su hermana Petra. Con ellas continuaremos trabajando, soñando y luchando por trascender, porque criar no es solo reproducir perros: es construir legado, honrar la genética y creer, todos los días, que siempre se puede ir un paso más allá.