27/08/2026
Una escena se ha vuelto viral en Nuevo León, México: una osa negra apareció junto a sus oseznos caminando entre casas y automóviles de una zona residencial. A primera vista puede parecer una imagen tierna, pero detrás hay una realidad mucho más incómoda: estos animales siguen buscando alimento y refugio en territorios que durante generaciones fueron bosque y que hoy están ocupados por calles, viviendas y concreto.
Y el problema empeora cuando algunas personas dejan agua o comida para atraerlos, grabarlos y conseguir fotografías para redes sociales. Un oso que aprende que cerca de las casas encuentra alimento puede comenzar a regresar, perder su cautela natural y enseñar incluso a sus crías a acercarse a los humanos. Después, cuando esa conducta genera miedo o algún incidente, el señalado como “problemático” termina siendo el animal.
Primero transformamos su hogar, después los atraemos para obtener una fotografía y finalmente nos sorprendemos cuando regresan. La osa no llevó a sus cachorros a conocer la ciudad; intenta criarlos dentro de un territorio que la ciudad fue transformando alrededor de ellos.