20/07/2026
Muchas personas creen que entrenar bien significa no generar nunca la más mínima incomodidad.
La realidad es que la vida sí la genera, y parte del entrenamiento consiste en enseñar al perro a gestionarla.
Con Blacky ya habíamos trabajado este paso. La sesión anterior no quiso cruzar y, como no llevaba su collar, preferí regresar por él antes que repetir el llamado y debilitar lo.
Hoy fue diferente. Lo llamé. Dudó. Una vibración del collar fue suficiente para sacarlo de ese bloqueo.
En cuanto dio el primer paso, toda la presión desapareció y solo quedó mi voz guiándolo: "Muy bien, Blacky. Eso, muy bien."
El resultado fue un perro que cruzó, siguió explorando, metió las patas al río y terminó disfrutando el paseo.
La herramienta nunca es el problema. El problema es usar demasiada presión, muy poca o aplicarla en el momento equivocado.
En Azomalli buscamos el equilibrio: suficiente apoyo para que el perro pueda avanzar y suficiente libertad para que gane confianza por sí mismo.