20/08/2026
Los pseudoveterinarios existen porque:
— El veterinario no está dispuesto a invertir en su educación. Lo quieren todo peladito y en la boca, pero profesionalizarse cuesta tiempo, dinero y esfuerzo.
— Estamos más preocupados por criticar al veterinario vecino que por solucionar la montaña de pedos que tenemos dentro del propio gremio.
— Hay veterinarios que tienen en sus negocios a sus parejas, familiares o conocidos disfrazados de médicos veterinarios, atendiendo, diagnosticando o indicando tratamientos cuando NO lo son.
— El gremio sabe quiénes son y no denuncia. Todos sabemos, todos conocemos alguno, pero nadie quiere meterse en pedos.
— Las marcas también lo saben y les siguen vendiendo. Porque mientras haya quien compre, parece que da exactamente igual quién está detrás del mostrador.
— Calladitos nos vemos más bonitos. No vaya a ser que por señalar lo que está mal alguien se ofenda o se hieran susceptibilidades.
— Y para algunos es más importante que los lleven de peda, les regalen plumas, libretas y cualquier chingadera, que exigir una relación profesional que realmente sea bilateral y donde ambas partes ganen.
Solo por mencionar algunos…
Porque no, los pseudoveterinarios no aparecieron de la nada ni llegaron un día a quitarnos un espacio.
Les hemos permitido ocuparlo.
Entonces, colegas, dejémonos de hacer pendejos y pongamos manos en el asunto.
Capacitémonos. Hagamos mejores nuestros servicios. Dejemos de solapar. Denunciemos cuando haya que denunciar. Y exijamos también a las marcas y empresas que forman parte de esta industria que se comporten a la altura.
Pero, sobre todo, ocupemos nosotros los espacios que nos corresponden para que los pseudos se queden fuera.
Porque mientras sigamos viendo para otro lado y esperando que alguien más arregle el problema, van a seguir ahí.