03/09/2026
Hay cosas que no deberían dejarnos indiferentes.
Lo ocurrido con el Dr. Paredes Palestino no solamente provoca tristeza. Provoca rabia. Muchísima rabia. Porque detrás de un médico veterinario hay años de estudio, sacrificios, guardias, desvelos y una persona que decidió dedicar su vida a cuidar la vida de otros.
Y cuando alguien que eligió servir termina enfrentando una situación así, uno no puede simplemente mirar hacia otro lado y decir: “qué lamentable”. No, jamás. Esto nos indigna.
Indigna porque una profesión que debería ser respetada puede convertirse, de un momento a otro, en el escenario de una injusticia. Indigna porque demasiadas veces exigimos resultados perfectos, pero olvidamos que detrás de una bata hay un ser humano.
Y también indigna que, ante situaciones como esta, tengamos que preguntarnos si realmente existe justicia para quienes dedican su vida a los demás.
Hoy no se trata solamente del Dr. Paredes Palestino. Se trata de todos los médicos, veterinarios, enfermeros y profesionales de la salud que salen cada día a trabajar con la intención de hacer las cosas bien y que, aun así, pueden terminar pagando un precio brutal por ejercer su profesión.
Podemos discutir, podemos cuestionar y podemos exigir respuestas. Pero jamás deberíamos dejar de exigir justicia. Porque cuando la injusticia le ocurre a uno, tarde o temprano puede alcanzarnos a todos.
Y sí…
Tenemos rabia.
Porque hay situaciones ante las que quedarse callado también duele. Y porque la justicia no debería depender de cuánto ruido pueda hacer una persona para ser escuchada.
Estamos contigo Paco.