18/02/2026
Hoy nos presentamos ante ustedes no solo como médicos veterinarios, sino como profesionales comprometidos con la salud, el bienestar animal y también con la salud pública de nuestra comunidad.
El día 18 de febrero marcó un momento que nos obliga a alzar la voz. Los sucesos ocurridos no solo afectan a individuos, sino que lastiman a todo un gremio que durante años ha trabajado con ética, preparación y vocación de servicio. Por ello, hoy declaramos que trabajamos bajo protesta, no por falta de compromiso, sino por dignidad.
Trabajar bajo protesta significa que seguimos cumpliendo con nuestra responsabilidad hacia los animales y hacia la sociedad, pero no podemos permanecer en silencio ante la desvalorización, la desinformación y las agresiones que enfrenta nuestra profesión. Nuestro silencio sería complicidad, y nuestra vocación merece respeto.
La medicina veterinaria no es un pasatiempo ni un oficio improvisado. Es una profesión que requiere años de estudio, actualización constante, responsabilidad legal y, sobre todo, una profunda sensibilidad ética. Cada consulta, cada cirugía y cada diagnóstico implican conocimiento, experiencia y un compromiso real con la vida.
Hoy no pedimos privilegios. Pedimos respeto.
Respeto a nuestra preparación.
Respeto a nuestro trabajo.
Respeto a nuestra integridad como profesionales.
Seguiremos trabajando, porque nuestra vocación es servir y proteger la vida. Pero lo haremos dejando claro que no aceptamos la violencia, la difamación ni el menosprecio hacia quienes dedicamos nuestra vida a esta labor.
Este no es un acto de confrontación, es un llamado a la conciencia.
Un recordatorio de que detrás de cada bata hay un ser humano, un profesional y una historia de esfuerzo.
Por el bienestar animal, por la salud pública y por la dignidad de nuestra profesión, hoy alzamos la voz con firmeza, con respeto y con unidad.
Trabajamos, sí. Pero trabajamos bajo protesta ☝🏽