11/02/2026
Ser médico veterinario no es solamente ejercer una carrera.
Es asumir una responsabilidad con la sociedad, con los animales, con la producción y con la salud pública.
Cada uno de nosotros ha construido su camino con esfuerzo, estudio, desvelos y decisiones difíciles. Hemos defendido pacientes, asesorado productores, educado generaciones y sostenido sectores estratégicos.
Y aunque nuestras trayectorias sean distintas —colegios estatales, asociaciones especializadas, ejercicio independiente, docencia, clínica o producción—, compartimos algo esencial: la dignidad de nuestra profesión.
Organizarnos no es un trámite.
Es un acto de madurez profesional.
Es entender que la unión fortalece, protege y proyecta.
Este grupo puede tener momentos de camaradería, intercambio comercial o humor —porque también somos comunidad—, pero el propósito mayor es claro: construir un gremio sólido, respetuoso y consciente de su valor.
La diversidad nos enriquece.
La pluralidad nos representa.
Pero la unidad nos respalda.
Y desde esa unidad, debemos tener claridad en algo fundamental:
El respeto no es negociable.
La integridad profesional no es opcional.
La reputación del gremio no es terreno de improvisación.
Con madurez y firmeza, seguiremos promoviendo un espacio donde prevalezca el diálogo, la ética y el profesionalismo. Donde las diferencias se resuelvan con argumentos y no con descalificaciones. Donde la crítica sea constructiva y nunca destructiva.
Porque un gremio fuerte no se construye atacándose entre sí,
sino elevando el estándar de todos.
Sigamos avanzando con visión, carácter y altura profesional.
La unión nos fortalece.
La ética nos respalda.
Y la dignidad del gremio se defiende con inteligencia y cohesión.
— En tiempos donde todo parece político, recordemos que nuestra causa no es partidista: es profesional, es ética y es permanente.
MVZ David Baylon Jaquez