12/10/2026
Querida Chuby siempre te recordamos y recordaremos con mucho amor 😔🧡
🚨 FREUD EXPLICÓ POR QUÉ PUEDE DOLERTE TANTO PERDER A TU MASCOTA 🚨
Llegas a casa y miras hacia el lugar donde siempre te esperaba.
El plato sigue ahí.
La correa también.
Alguien pregunta cómo estás y respondes “bien”, porque la última vez que dijiste la verdad te contestaron:
“Pues consigue otro.”
👉 “Murió mi perro y me da pena decir cuánto lo extraño.”
👉 “Sigo esperando escuchar sus pasos por la casa.”
👉 “Me dicen que era un animal, como si yo no lo supiera.”
Sí sabes que era un animal.
Lo que los demás quizá no saben es cuánta vida compartías con él.
Freud pensó el duelo como un trabajo que involucra los recuerdos y las expectativas ligados a lo que perdimos. En ese ensayo no trató específicamente la pérdida de una mascota; aplicar ese marco permite mirar aquí el vínculo y su lugar en la vida cotidiana.
Le organizabas sus comidas.
Sabías qué ruido lo asustaba.
Si te tardabas, pensabas en volver porque te estaba esperando.
Ahora llegas a la misma hora y ya no hay nadie que salga corriendo al escuchar la llave.
La idea incómoda es esta:
A veces, además de extrañarlo, tienes que esconder cuánto lo extrañas para que no se burlen de ti.
La ausencia ocupa la casa. La vergüenza ocupa las conversaciones.
Y cuando alguien propone reemplazarlo enseguida, puede sentirse como si no hubiera entendido que tu relación era con ese animal: con sus manías, sus horarios y todos esos pequeños acuerdos que fueron haciendo juntos.
Eso no exige comparar esta pérdida con la muerte de una persona ni decidir qué duelo merece más respeto. Tampoco existe una cantidad de llanto que demuestre cuánto lo quisiste.
Quizá algún día habrá otro animal en tu casa. Quizá no.
Lo que extrañas hoy no es tener una mascota en general.
Es a quien se acostaba en ese rincón y levantaba la cabeza en cuanto escuchaba que habías llegado.
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📚 Freud, S. (1917). Duelo y melancolía.