27/06/2026
¿HAS VISTO ESTO ANTES? YO LO VEO CON FRECUENCIA.
Es un perro al que, si le pasas la mano por las axilas o por el pecho, ya no sientes piel delgada y suave: la sientes engrosada, como acartonada. En algunas zonas el pelo se hizo ralo o desapareció, y donde antes había piel clara ahora está oscura, parda, casi gris. Si la miras de cerca, perdió lo liso: se ve rugosa, arrugada, como empedrada.
Y muchas veces la sientes distinta al tacto: grasosa, o con un olor que regresa a los pocos días de haberlo bañado.
Las orejas por dentro rojas, irritadas, que se infectan, mejoran con la gota que les pones, y vuelven a infectarse.
La barba o las patas manchadas de un tono café o amarillento de tanto que se lame y se chupa.
Si estás viendo a tu perro y vas diciendo "esto, esto y esto también"… no estás viendo varios problemas distintos. Estás viendo uno solo, que lleva tiempo.
Estos son los signos típicos de una dermatitis alérgica —atópica— crónica. La piel lleva años tratando de defenderse sin lograrlo, y por eso terminó así: oscura, gruesa, sin pelo. Lo que ves no es el problema. Es la consecuencia de un problema que nunca se controló de fondo.
Y te digo algo: no es un caso perdido. Podemos ayudarlo.
Si necesitas ayuda, agenda una cita en Perrionni, dermatología canina.
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