20/04/2017
Hola amigos.
Esta semana hemos tenido muchos accidente por automedicar a nuestras mascotas, así que aquí les dejo historias para que tomen encuenta de no automedicar y que medicamentos que por nada del mundo debemos de dar.
A veces incluso una llamada puede ser suficiente para evitar un considerable susto o algún disgusto peor.
Es importante tener en cuenta que las medicinas para humanos pueden ser peligrosas para los canes, incluso letales.
Las dosis son diferentes y su organismo, evidentemente también.
En esta Clínica Veterinaria explican que no han podido hacer nada para salvar a un Pastor Alemán que llegó en coma: sus dueños, sin saber que era tóxico para él, le habían estado dando ibuprofeno.
En esta otra Clínica narran un relato similar y con desenlace igual de triste: una perra a la que habían estado dando Paracetamol murió intoxicada.
En la web de Pet Poison helpline detallan todas las medicinas humanas que pueden suponer un riesgo para la salud de los animales, tanto perros como gatos.
Y, efectivamente, el Ibuprofeno, insisten, puede causar la muerte de un perro. Encabeza el top ten de medicinas humanas peligrosas para los perros.
El problema, entre otras cuestiones, es la dosis. A partir de 8 mg puedes empezar a ver una reacción: pérdida de apetito, vómito, heces oscuras, vómito con sangre, debilidad y aletargamiento. A partir de 600 mg/kg el ibuprofeno es mortal para los perros.
El paracetamol (acetaminophen) también está en la lista de las 10 medicinas humanas más tóxicas: es mucho más peligroso para los gatos pero también lo es en el caso de los perros: sin duda puede resultar mortal.
Las aspirinas son, de nuevo, más peligrosas para los gatos. No son tan tóxicas con las dos anteriores pero conllevan riesgos y posibles efectos secundarios (hemorragias).
Podéis consultar la lista con las 10 medicinas humanas más peligrosas para perros y gatos aquí.
Tampoco está de más prevenir posibles accidentes o trastadas perrunas: como explican en el primer vídeo, es útil tener a buen recaudo todas las medicinas en casa.
Un cachorro con ganas de jugar, un perro que confunda una píldora con otra cosa... pueden sentirse atraídos por un jarabe o cualquier otra medicina que hayamos dejado encima de una mesa o a su alcance.