23/11/2025
Amigos, últimamente he estado lidiando con un perfil anónimo que lleva meses difamándome. Ahora se metió incluso en una publicación donde pedían recomendaciones de refugios para donar, y como varias personas me mencionaron, él aprovechó para repetir lo de siempre: que no soy refugio, que exploto a mis perros, que mis rescates son falsos.
Nada nuevo.
Según él existen “refugios regulados” en Aguascalientes, cosa que todos sabemos que no es real.
Ojalá hubiera una regulación formal, la necesitamos, pero inventarla solo para atacar ya dice mucho de su intención.
Desde que mi trabajo se hizo más visible empezaron estos ataques.
Yo no sabía que algunos veían el rescate como competencia, pero al parecer así es.
Por eso prefiero mantenerme al margen de ese ambiente.
Lo más curioso es que este último conflicto fue por una donación de croquetas.
Yo nunca he vivido de eso ni lo necesito.
La gente que me apoya sabe cómo trabajo y lo ha visto por años.
Yo no tengo necesidad de inventar rescates ni de llamar la atención; hay suficientes casos reales todos los días y siempre muestro la evidencia de lo que hago.
A mí no me afecta lo que digan, yo sé quién soy y cuál es mi compromiso con mis perros. Siempre he sostenido mi refugio con mi propio trabajo y lo seguiré haciendo.
Lo único que sí me intriga es la obsesión.
Habla de mí con una seguridad como si me conociera, y ni siquiera sé quién es.
Por eso estoy investigando, y créanme: lo voy a identificar.
Y cuando lo haga, quiero ver si mantiene la misma actitud frente a mí.
Mientras tanto, yo sigo con mi vida y mis perros, como siempre.
Solo les comparto esto para que vean el tipo de ambiente que se mueve en el rescate: mucha gente valiosa, sí, pero también mucho rencor, competencia y traumas ajenos.
Y bueno, ya habrá tiempo para poner nombre y apellido a ese perfil.
Porque claro que lo voy a encontrar.