03/03/2026
Quiero que conozcan a Guicho.
Guicho muy probablemente pasó toda su vida encerrado en un patio.
Lo supongo por el tamaño exagerado de sus uñas cuando lo encontré, por su miedo a los humanos y por el estado de su piel, marcada por años a la intemperie.
Seguramente vivió bajo el sol, la lluvia y el abandono, sobreviviendo con sobras y desperdicios.
A pesar de ser joven, sus dientes y encías están completamente atrofiados.
Tal vez fue consecuencia de una vida entera comiendo comida en mal estado, desechos… quién sabe qué tuvo que ingerir para sobrevivir.
Un día, la persona que lo tenía decidió que ya no lo quería más.
Después de años arrumbado como si fuera un estorbo, lo abandonó en un río, entre la maleza y los escombros.
Lo dejó ahí, sin mirar atrás.
Y ahí fue donde conocí a Guicho.
A pesar de todo lo que vivió, él permanecía en ese mismo lugar, fiel, esperando.
Esperando a quien lo maltrató.
Porque los perros no conocen la traición.
Solo saben ser leales.
Guicho ya está a salvo.
Ya no volverá a ser tratado como un desecho. Nunca más será un estorbo para nadie.
Ahora empieza una nueva historia, una donde sí importa, donde sí es visto, donde sí es amado.
Y esta vez, su lealtad será correspondida.