29/09/2026
🐾 LOS GATOS DE NUESTROS PUEBLOS TAMBIÉN CUENTAN 🐾
En nuestros pueblos hay cada vez más colonias de gatos. Gatos que nacen en la calle, que se reproducen sin control y que, muchas veces, sobreviven gracias a la buena voluntad de unas pocas personas.
Personas que ponen comida de su bolsillo.
Personas que buscan casas de acogida.
Personas que llevan a los gatos al veterinario.
Personas que pagan esterilizaciones, tratamientos y urgencias cuando pueden… y cuando ya no pueden, siguen intentando ayudar.
Pero hay una pregunta que deberíamos hacernos:
¿Hasta cuándo puede recaer todo el peso sobre los particulares y las asociaciones?
La gestión de las colonias felinas y el método CER —captura, esterilización y retorno— no debería depender exclusivamente de la voluntad, el tiempo y el dinero de ciudadanos que, por sensibilidad y amor hacia los animales, deciden no mirar hacia otro lado.
Los ayuntamientos tienen responsabilidades en esta materia. Y cuando esas responsabilidades no se cumplen o se aplican de manera insuficiente, el problema no desaparece: simplemente termina en manos de quienes ya están intentando solucionarlo.
Y entonces ocurre algo paradójico.
La persona que alimenta a una colonia termina siendo responsable de ella.
La persona que encuentra un gato enfermo termina pagando el veterinario.
La persona que quiere evitar camadas termina pagando esterilizaciones.
La persona que rescata termina buscando dónde llevarlo.
Y las clínicas veterinarias terminamos atendiendo situaciones que, en muchas ocasiones, deberían estar respaldadas por una gestión pública adecuada.
Y no se trata de enfrentar a ayuntamientos, vecinos, asociaciones, veterinarios o alimentadores.
Se trata de organizar, prevenir y cumplir con la responsabilidad que corresponde a cada uno.
Porque dejar que los gatos se reproduzcan en las calles no es una solución.
Y tampoco lo es esperar a que alguien aparezca para hacerse cargo de ellos.
El CER no debería ser una actuación puntual cuando el problema ya es enorme. Debe formar parte de una gestión continuada, planificada y con recursos.
Porque detrás de cada colonia hay animales que sienten, enferman, sufren y mueren. Y detrás de cada persona que los ayuda hay muchas veces una historia de cansancio, preocupación y dinero puesto de su propio bolsillo.
💔 Ayudar a los animales no debería convertirse en una obligación económica para quienes simplemente decidieron no ser indiferentes.
Los gatos de nuestros pueblos también forman parte de nuestra realidad.
Y gestionarlos adecuadamente no es solo una cuestión de sensibilidad.
Es una cuestión de responsabilidad. 🐾