15/10/2026
Hoy nos toca despedirte con el corazón encogido y una tristeza profunda, pero también con una gratitud inmensa por haber tenido el regalo de compartir la vida contigo.
Llegaste a la asociación hace casi cinco años, rescatado de una colonia en Seseña de más de 60 gatos que luchaban por sobrevivir en la desnutrición. Caíste en una jaula trampa sin saber que ese instante cambiaría tu destino para siempre. Fue un flechazo inmediato: nos enamoraste a todas y supimos que tu sitio ya era con nosotras.
Durante cuatro años y siete meses nos regalaste lo mejor de tus diez años de vida. Ni la insuficiencia renal de grado tres pudo apagar tu luz ni tu alma de gran socializador. Tenías un don único: para ti no había desconocidos, solo amigos a los que dar un cariño, un mimo, un saludo o un caluroso "hola". Eras el anfitrión perfecto, el gato que unía a la manada y consolaba a las personas.
Hoy nos quedamos rotos todos los que tuvimos la suerte de conocerte. Dejas un vacío enorme, especialmente en la vida de Carmen, quien te abrió las puertas de su hogar para darte un techo, protección y un amor incondicional hasta el último de tus días. Y también en el corazón de nuestras voluntarias, a quienes siempre pedías comida con tu simpatía habitual: a Amparo, a Celia y a todas las compañeras que bajaban al garaje buscándote solo para recibir tu bienvenida.
Hoy no te decimos un adiós definitivo, sino un hasta luego. Te queremos con el alma y siempre, siempre estarás vivo en nuestros corazones ❤️.
Cruza libre el arcoíris, pequeño guerrero: allí ya no hay dolor, solo luz y descanso ❤️.