06/07/2026
CASO CLÍNICO: 🌿COCO🌿
Esta es Coco, un valiente Yorkshire que vino a consulta porque llevaba varios días con un ojo que no dejaba de lagrimear y supurar.
Tras realizar una exploración oftalmológica, encontramos la causa del problema: una espiga clavada en la conjuntiva. Estas estructuras vegetales, tan frecuentes en primavera y verano, tienen forma de flecha, por lo que avanzan con facilidad hacia el interior de los tejidos y pueden provocar lesiones importantes.
Las espigas no solo pueden afectar a los ojos. También es habitual encontrarlas en los oídos, entre los dedos, la nariz e incluso migrando bajo la piel, causando dolor, infecciones y, en algunos casos, requiriendo cirugía para su extracción.
🔎 Si tu perro presenta alguno de estos signos:
• Lagrimeo intenso o secreción ocular.
• Mantiene el ojo cerrado o se lo rasca constantemente.
• Sacude mucho la cabeza.
• Estornuda de forma repetida.
• Se lame insistentemente una pata o aparece un bulto.
👉 Es importante acudir al veterinario cuanto antes. Una detección precoz evita complicaciones y permite resolver el problema de forma rápida.
En el caso de Coco, pudimos retirar la espiga y, con el tratamiento adecuado, ya está recuperándose perfectamente. 💙
🌿 Después de cada paseo por zonas con hierba seca o espigas, revisa siempre los ojos, los oídos, las patas y el pelo de tu compañero. ¡Unos minutos de revisión pueden evitar un problema importante!