23/10/2026
Cuando explicamos a alguien lo que es la Varroa en abejas, solemos compararlo con las garrapatas en los perros.
Es una pregunta frecuente en cursos: Entonces, es una mini-garrapata ¿no?
Comparar nos ayuda a hacernos una idea de qué estamos hablando, y a diferenciarlo de otro tipo de parásito.
Pero en realidad, se parecen en que ambos son ácaros y se adhieren a sus cuerpos, poco más.
Entre el sinfín de diferencias entre una y otra, podemos destacar, por evidente, el tamaño. Como bien representa la imagen (aunque me costó dios y ayuda que la IA me hiciera algo mínimamente realista), nada tiene que ver en proporción lo que ocupa una garrapata sobre un perro con una varroa sobre una abeja, puestos a que sólo tenga una, pues pueden tener varias, sobre todo incrustadas por debajo que es su posición preferida.
La garrapata succiona sangre, y la varroa fundamentalmente cuerpo graso, lo cual es infinitamente más grave y explica cuanto las deteriora.
Pero lo más importante: una abeja que tuvo Varroa queda enferma y mermada para siempre, irrecuperable.
En cambio en el caso de los perros, si bien pueden transmitirles importantes enfermedades, lo más habitual (🤞🏻) es que, una vez desparasitado quede sano. Y previsiblemente sin parásitos y protegido durante un tiempo.
Da igual que tratemos las colmenas. No importa cuánto ni con qué. SIEMPRE, SIEMPRE va a quedar Varroa.
Nuestro trabajo como apicultores es mantener la infestación dentro de unos límites sostenibles y ayudarles a reponer la población dañada.