10/10/2026
Hoy es un día difícil para todo nuestro equipo, pero sobre todo para nuestra Michi Mami Marcela y su familia.
La verdad es que no sabíamos cómo escribir estas palabras, cómo empezar, cómo transmitir el dolor que pesa en nuestros corazones.
Ellos fueron abandonados en una bolsa en plena calle, por lo que con mucho amor y compromiso nuestra compañera los recibió, aceptando una vez más el desafío de ayudarlos a ser gatitos grandes y fuertes.
Apenas llegados, uno de ellos falleció y, aunque nunca estamos preparadas para dejarlos partir, es algo esperable cuando de manera anticipada son arrancados de su madre.
Los bebés eran activos, gritones, buenísimos para comer, por lo que creímos que todo marcharía bien.
Hace unos días, de manera repentina, otro de los bebés decayó, se fue apagando y, rodeado de amor, cerró sus ojitos para siempre.
Ayer, los dos que quedaban amanecieron sin recibir la leche, por lo que, aun sabiendo que bebés tan pequeños son difíciles de tratar, los llevamos donde el tío doctor Rodrigo.
Al solo verlos, detectó lo que podía ser un aumento fuera de la normal anatomía de gatos de su edad, confirmando con una radiografía su diagnóstico visual.
Los bebés tenían sus riñones de un tamaño que no les permitiría vivir. Esto se puede atribuir a un problema congénito, ya que, además de la leche, ellos no han recibido nada que pudiese alterar su organismo.
Este diagnóstico fue doloroso, pero dentro del corazón siempre se espera que con amor y cuidados puedan sobrevivir para, más grandes, darles una esperanza de vida. Sin embargo, sus corazones se apagaron durante el día y esta mañana.
Nos consuela saber que se fueron abrigados, con mimos, cariños y en un entorno que los llenó de amor.
Cuando nos pasan estas cosas, resuenan en nuestra cabeza frases como: "Es antinatura que esterilicen", "Ellos tienen derecho a parir y procrear", "Ustedes son unas asesinas", "Es que está recién preñada, ¿cómo la va a operar?"... Y sí, nosotras preferimos que no vengan a este mundo a sufrir, no queremos cachorros en bolsas, ahogados, atacados por perros, atropellados, perdidos, mu***os en las calles.
Ojalá algún día, aquellos que levantan sus voces en nuestra contra, entiendan el dolor y la amargura que deja el no poder hacer nada por salvarlos... El llegar tarde, el perderlos... Ahí, recién van a poder ponerse en nuestros zapatos.
Descansen, bebés. Ojalá que quien los abandonó esterilice a su madre para que no haya más bebés que pasen por esto que les tocó pasar.