16/08/2026
“Tiene que enfrentarse a ello”
“Si lo evitas, nunca lo superará”
“Que se acostumbre”
¿Cuántas veces hemos escuchado esto? 👀
Cuando colocamos a un perro frente a un estímulo que supera su capacidad de gestión y no puede aumentar distancia, retirarse, elegir o utilizar estrategias que le ayuden a regularse, podemos estar hablando de inundación🔴
Y aquí hay algo fundamental 👇
🔴 Un perro puede dejar de ladrar y seguir sintiéndose inseguro.
🔴 Puede quedarse quieto y continuar completamente activado.
🔴 Puede dejar de intentar escapar porque ha aprendido que no puede hacerlo.
Por eso “se ha quedado” no significa necesariamente “lo ha superado”.
Desde determinados enfoques tradicionales como el adiestramiento, todavía encontramos la idea de que hay que enfrentar al perro, controlar su respuesta o impedirle escapar hasta que “se dé cuenta de que no pasa nada”. 🔴
Pero si para conseguir que un perro deje de responder necesitamos llevarlo hasta el punto en el que deja de poder responder, no necesariamente hemos trabajado la emoción que había detrás. 🟠 Hemos cambiado la conducta observable. 🐾 Y no es lo mismo.
Porque si tenemos un perro con un nivel de estrés elevado, dolor o malestar físico, poca seguridad, una relación deteriorada, pocas estrategias de gestión o experiencias previas negativas, meterlo directamente en aquello que le preocupa no debe ser el primer paso.
Porque progresividad no significa evitar para siempre. Significa no pedirle a un perro que salte un obstáculo cuando todavía estamos construyendo el camino para que pueda cruzarlo. 💛
Y quizá la pregunta que deberíamos hacernos antes de cualquier exposición es mucho más sencilla:
¿Está aprendiendo… o simplemente está aguantando?
💬 ¿Has vivido alguna vez una situación en la que te dijeron que tu perro “tenía que acostumbrarse”? ¿Crees que aquella experiencia le ayudó realmente?
Te leo 👇🐾