09/10/2026
Él es Tico, tiene cinco meses y esta ha sido su primera peluquería. Lo que veis al principio no es el secado: antes de empezar le estoy presentando la turbina y las herramientas, dejando que conozca el sonido, el aire y lo que voy a acercar a su cuerpo. Para mí son herramientas de trabajo; para él, todo es nuevo. Tico llegó con un poquito de miedo, pero puso muchísimo de su parte. Lo bajé varias veces de la mesa, tuvo sus pausas, los mimos de mi madre y tiempo para acercarse a nosotros por iniciativa propia. Así fuimos construyendo el vínculo que nos permitió hacer el trabajo de hoy: baño, secado y un pequeño arreglo de cara y patitas, conservando el pelo del cuerpo. Gloria, su tutora, quedó alucinada al verlo aceptar el secado, incluso en la cara, mientras trabajaba sin soga y acompañando sus movimientos. ¿Tardamos un poquito? Sí. Pero una primera experiencia no se mide solo por cómo queda el pelo: también importa cómo la vive quien está sobre la mesa. No voy a exigirle a un cachorro que entienda mi oficio en una tarde ni a imponerle un ritmo que todavía no conoce. Cuando volvía al suelo, Tico nos buscaba, nos seguía y se acercaba a dar besitos. Eso también forma parte del resultado. Gracias, Gloria, por la confianza, y gracias a mi amiga Belén, de Animaladas, por recomendarnos conociendo nuestra manera de cuidar. Esto es The Rock Dog. El tiempo lo marcan ellos; la responsabilidad de escucharlos es nuestra.