07/10/2026
Hoy no vengo a hablar de pacientes. Vengo a hablar de quienes estamos al otro lado de la mesa de exploración.
En veterinaria hay una parte del trabajo que no sale en ninguna factura: lo que sentimos durante cada consulta.
En una sola jornada puede caber de todo.
👉🏼Un diagnóstico que cuesta dar, una urgencia a contrarreloj, una despedida, una familia que no sabe cómo seguir.
Y mientras tanto, la sala de espera sigue llena y toca continuar como si nada.
Durante mucho tiempo pensé que la vocación lo compensaba todo. Que si amabas tu trabajo, aguantarías lo que viniera. Pero la vocación no es resistencia infinita. El cansancio, la ansiedad y la culpa también llegan a quienes disfrutamos lo que hacemos.
Por eso me gustaría que en cada clínica fuera normal preguntar “¿cómo lo llevas?” y quedarse a escuchar la respuesta.
Que pedir ayuda se viera como lo que es: una forma más de ser buena profesional.
Y a quienes nos confiáis a vuestros animales: cuando algo sale mal, nosotros también lo sentimos. Un gesto amable en ese momento llega más lejos de lo que imagináis.
Así que hablemos de esto 👇
🩺 Veterinarios: ¿qué es lo que más pesa en esta profesión y menos se ve?
🐾 Tutores: ¿lo habíais pensado alguna vez?
Os leo.