01/07/2026
Hoy me toca escribir una de esas publicaciones que no desearía escribir.
Nuestro querido Tarfful se ha ido.
Durante más de 12 años y medio ha venido cada día a trabajar conmigo, aunque últimamente por sus patitas se quedaba en casa, pero le pasaba el parte diario al llegar. Ha estado como bien sabéis acompañándome en la clínica, recibiendo a muchos de vosotros, dejándose querer, robando sonrisas y formando parte de esta pequeña familia que hemos construido entre animales, personas, cuidados y mucho amor.
Tarfful no era especial porque fuera mío.
Tarfful era especial porque lo era de verdad.
Tenía esa forma suya de estar, de mirar, de hacerse querer sin pedir nada. Ha sido compañero, refugio, presencia tranquila y alegría diaria. Para mí ha sido muchísimo más que un perro: ha sido familia, equipo, hogar y una parte enorme de mi vida. Es mi “compañerito”.
Quiero dar las gracias, de corazón, a todos los que alguna vez lo acariciasteis, le hablasteis con cariño, preguntasteis por él, os alegrasteis al verlo o lo quisisteis aunque fuera un ratito. Sé que muchos clientes lo sentíais también un poquito vuestro, y eso me consuela mucho.
Gracias por haber querido tanto a mi niño.
Gracias por haberlo tratado siempre con tanto respeto y ternura.
Gracias por haber formado parte de su vida.
Tarfful se va dejando un hueco inmenso, pero también una historia preciosa llena de amor.
Descansa, mi vida. Descansa mi bebé viejito.
Has sido el mejor compañero que podía tener.
Te voy a querer siempre. 🤍