22/08/2026
El páncreas es uno de esos órganos de los que se habla poco, pero que tiene muchísimo peso en cómo un perro digiere, aprovecha y tolera su alimentación. 🐶
Cuando pensamos en digestión solemos centrarnos en el alimento: qué lleva, qué proteína usamos, si tiene más o menos grasa o si incluye carbohidratos. Pero para que todo eso pueda aprovecharse de verdad, antes tiene que existir una buena función digestiva. Y ahí el páncreas juega un papel fundamental.
Este órgano libera enzimas digestivas al intestino delgado, y cada una tiene su función. La lipasa ayuda a digerir las grasas, las proteasas actúan sobre las proteínas y la amilasa pancreática participa en la digestión del almidón. Además, el páncreas no solo trabaja a nivel digestivo, también participa en la regulación de la glucosa mediante hormonas como la insulina y el glucagón.
Por eso, cuando algo no funciona bien, no solo puede cambiar la digestión, también puede verse afectado el aprovechamiento real de los nutrientes. En algunos casos podemos observar heces voluminosas o blandas, pérdida de peso, gases, mala tolerancia digestiva o una sensación de que el perro come, pero no termina de aprovechar bien lo que toma.
Y aquí está una de las ideas más importantes de este carrusel: no basta con ofrecer una dieta buena sobre el papel. También necesitamos que el organismo sea capaz de digerirla, descomponerla y absorberla correctamente.
Cada perro es un mundo, y cuando hay sensibilidad digestiva o sospecha de que algo no está funcionando como debería, el abordaje siempre tiene que adaptarse al individuo, a sus síntomas y a su tolerancia. 💙
En este carrusel os dejamos una visión general del páncreas y de las enzimas digestivas para entender mejor por qué la digestión es muchísimo más que “dar una buena comida”.