19/04/2026
Tu perro puede comer mejor de lo que crees — y algunos alimentos del día a día complementan su ración sin riesgo, en pequeñas cantidades.
Sin preparación especial:
Pechuga de pollo cocida al natural, sardina fresca cocida sin condimentos, atún al natural sin sal añadida.
Cocinados sin aliño:
Zanahoria cruda o cocida, calabacín al v***r, judías verdes cocidas, boniato cocido sin piel, arroz blanco cocido al agua.
Como complemento proteico ocasional:
Huevo cocido o revuelto al natural sin sal, yogur natural sin azúcar ni edulcorantes en pequeña cantidad.
Dos reglas que nunca cambian:
Siempre en trozos pequeños e introducidos de forma progresiva. Jamás con cebolla, ajo ni cualquier aliáceo en ninguna forma — cocidos, crudos o en polvo. Destruyen los glóbulos rojos y el daño es acumulativo: una cantidad pequeña cada día hace el mismo efecto que una dosis grande.
El hueso cocido es el error más frecuente. El hueso crudo de pollo puede tolerarse con supervisión. El hueso cocido de cualquier especie se vuelve frágil, se astilla y perfora el tracto digestivo. El riesgo es real y la intervención quirúrgica es la única solución.
Nunca: cebolla, ajo, uvas, pasas, chocolate, macadamia, aguacate, xilitol en cualquier producto, maíz con mazorca entera, huesos cocidos.