07/08/2026
El otro día me tocó grabar a una perrita que me ha recordado muchísimo a Ori. Y sí... por un momento se me ha hecho un n**o en la garganta.
Muchas veces escucho: "Yo no puedo ir a una perrera porque lo paso fatal, lloro mucho."
¿Sabéis qué? Yo también. Yo también lloro. Yo también me voy a casa con el corazón en un puño.
Pero cada vez que voy pienso que, si ese rato que paso allí sirve para que un perro salga de su chenil, reciba una caricia, dé un paseo o tenga una oportunidad de encontrar una familia, entonces merece completamente la pena.
No podemos cambiar la vida de todos los perros de golpe, pero sí podemos cambiar la de algunos. Y, para ellos, eso lo es todo.
Por eso quiero animaros a venir a las jornadas de adopción, a acompañarnos, a conocer a estos perros, a pasearlos, a hacerles una foto, a compartir sus vídeos o simplemente a dedicarles un poco de vuestro tiempo.
Sí, habrá momentos en los que se os escapará alguna lágrima. Pero también habrá momentos que compensan cualquier tristeza. Porque cuando nos dicen que varios perros han encontrado una familia gracias a esas mañanas que hemos pasado allí, entiendes que cada minuto ha valido la pena.
¿Os animáis a venir con nosotros la próxima vez? Ellos os están esperando. ❤️