03/02/2023
Buenas tardes familia. Esta peque tan mona es Lola y me va ayudar hoy a hablaros de algo súper importante en mi profesión: el estrés.
Cuando vino por primera vez a mi me contaba Chelo, su referente, que la peque lo pasaba realmente mal cada vez que le tocaba su sesión de peluquería. Lola, como muchos de nuestros clientes, es una perrita muy inteligente pero muy muy sensible y no es fácil para ellos gestionar el estrés que conlleva una sesión de peluquería canina.
Ante todo es importante explicar una vez más porqué existe ese estrés. Una sesión de peluquería canina significa para ellos entre otras muchas cosas una manipulación impuesta y obligada que además incluye aparatos que hacen ruido y llegan a ser molestos. Tener conocimiento del comportamiento y lenguaje canino para que exista una comunicación fluida y un entendimiento por ambas partes implicadas (profesional y cliente🐕) es fundamental para conseguir reducir el estrés al máximo en las sesiones. Otras técnicas como una manipulación amable y un ambiente relajado restan malestar y aportan confianza a nuestro pequeño. Porque es básico entender que para ellos nuestro trabajo puede ser una molestia (prefieren estra jugando en un parque o en su casa) pero tenemos que esforzarnos al máximo por conseguir que comprendan que no somos alguien a quien temer. No es fácil, pero cuando se consigue es realmente maravilloso.🥰
Hoy es la tercera vez que me visita Lola, hemos conseguido que su ansiedad se reduzca bastante y estoy tan feliz que quería compartirlo con vosotros. Buen viernes y feliz fin de semana 🤗🤗