14/10/2026
No me considero un educador “en positivo”. Me considero respetuoso y basado en la ciencia. Eso sí, simpatizo mucho con la educación canina en positivo, y creo que es una de las metodologías peor entendidas 👇
🔹 ¿Por qué tiene tan mala fama? Porque muchas corrientes contrarias nunca se han preocupado de entender qué significa de verdad. Su significado está muy desvirtuado: por las redes, por sus haters e incluso por educadores poco cualificados que intentan aplicarla sin dominarla. Y lo peor: dentro de la propia educación en positivo hay corrientes más o menos extremas, y muchos de los que la practican ni siquiera la entienden del todo. Así confunden a todo el mundo.
🔹 El nombre confunde. En el aprendizaje, “positivo” significa “añadir” algo tras una conducta, no “bueno”. Por eso muchos profesionales preferimos hablar de educación basada en el refuerzo, sin miedo o amable.
🔹 Sí, también hay castigo. Incluso castigo positivo. La diferencia es que se minimiza y nunca es la base del trabajo, como ocurre en otras metodologías.
🔹 Lo que dice la ciencia. La evidencia y la mayoría de asociaciones veterinarias y de etología se inclinan por los métodos basados en el refuerzo: son igual de eficaces y tienen menos riesgo de estrés, miedo y agresividad.
🔹 No es “solo dar premios”. Hacerlo bien exige analizar por qué el perro hace lo que hace, controlar lo que ocurre antes de la conducta, tener buen timing y planificar.
Educar sin miedo ni dolor no es ser permisivo.
Es educar con técnica.
¿Cuál de estos mitos habías escuchado? Te leo en comentarios.
📚 Fuentes:
· Rodrigo López, M. J. (coord.) (2015). Manual práctico de parentalidad positiva. Síntesis.
· Ziv (2017): doi.org/10.1016/j.jveb.2017.02.004
· Vieira de Castro et al. (2020): doi.org/10.1371/journal.pone.0225023
· Mellor et al. (2020): doi.org/10.3390/ani10101870