25/05/2026
𝗟𝗮 𝗹𝗲𝗶𝘀𝗵𝗺𝗮𝗻𝗶𝗮 𝘆𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗰𝗼𝘀𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗽𝗼.
Durante mucho tiempo hemos asociado esta enfermedad a perros que viven en zonas rurales, cerca del monte o del agua. Pero la realidad hace tiempo que es otra y con el cambio climático se está acelerando.
El flebótomo —el insecto que transmite la Leishmania— se adapta perfectamente a las ciudades 👇
No necesita agua estancada para criar: le basta con humedad, temperatura cálida y materia orgánica. Por eso puede encontrarse en jardines, alcantarillas, solares, zonas con hojas acumuladas, basuras…
Y en una comunidad hiperendémica, como es la Valenciana, cada vez hay menos meses sin actividad del flebótomo.
Por eso, no dejamos de actualizarnos en esta enfermedad y su transmisión. Este fin de semana, en un nuevo congreso multidisciplinar en Leishmaniosis, organizado por en el que hemos abarcado desde los pequeños animales a los nuevos animales de compañía, vectores y lo que la medicina humana tiene que decir al respecto. Porque entender cómo cambia la enfermedad también nos ayuda a prevenirla mejor.
Y hoy sabemos que no existe una única medida, sino una combinación de estrategias:
• Uso de collares y pipetas repelentes adecuados en perros y gatos.
• Vacunación en los casos indicados para nuestras mascotas.
• Insecticidas y pulverización residual en paredes o habitáculos de riesgo
• Pinturas insecticidas especializadas para determinadas zonas.
• Tratamiento de vegetación y focos ambientales donde puede refugiarse el flebótomo.
• Uso de repelentes también en personas en zonas de alta exposición.
Y, en definitiva, protección mantenida durante gran parte del año.
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