07/06/2018
Cómo enseñar a tu cachorro que deje de morder?
Aunque hay muchas pautas a seguir para enseñar a tu cachorro a dejar de morder, queremos centrarnos en cinco que consideramos que son eficaces.
Emite un grito
Si tu cachorro tambien tiene la costumbre de morderte a ti o a los miembros de la familia, aunque normalmente lo hacen jugando, en ocasiones se les “puede ir la mano”. Si has visto a dos perros jugar, siempre se muerden, y aunque es jugando, a veces lo hacen con demasiada fuerza. Entonces el agredido chilla e inmediatamente el agresor sabe que debe parar. Haz lo mismo. Cuando muerda más fuerte de lo habitual habiendo dejado de ser un juego, grita. Ya verás como después de varias veces, será más cuidadoso.
Dale sus propios mordedores
Compra a tu cachorro sus propios juguetes para morder. Estos pueden ser en forma de hueso, de cuerda o incluso un muñeco. Si ves que no le ha gustado mucho, comprarle otro hasta que des con la textura adecuada. Si tiene un juguete preferido para morder, será difícil que muerda otras cosas en la casa. Eso sí, si antes ya tenía algo favorito, como tus zapatillas por ejemplo, quítalas de su vista.
No lo enrabies
A veces, jugamos con nuestros perros y los zarandeamos hasta que empiezan a gruñir y a intentar modernos. Ambos entendemos que es un juego, pero este acto no hace más que incentivar a tu perro a mantener la boca abierta todo el tiempo posible, fomentando en él las ganas de morder todo lo que encuentre.
Ejercicio
Haz que tu perro haga ejercicio. Muchas veces los perros muerden por ansiedad o aburrimiento. Un perro con una buena dosis de ejercicio diaria no podrá pensar en aburrirse o sentirse ansioso, solo pensará en descansar. Mientras descanse, no morderá nada.
Hazle ver tu desaprobación
Si muerde algo que no debe, no se lo permitas. Hazle ver que no debe hacerlo, pero no se lo quites de la vista. Debe aprender a obedecerte estés tú o no, vea el objeto o no.
No es tarea fácil, ya que los perros y nosotros no hablamos el mismo idioma. Pero siempre te decimos lo mismo: amor, perseverancia y paciencia, estos deberían ser los motores del mundo, porque realmente funcionan.