09/06/2026
Félix y las primeras veces.
En mi primer año de veterinaria, fue la primera vez que cuidé un postquirúrgico: tú con la patita rota y yo con todas las ganas de ayudarte.
Meses después vi cómo te castraban y nunca había estado tan fascinada por algo (lo siento por eso), pero fue ahí donde me di cuenta de que estaba en la profesión correcta.
Hace un año, por ti compré mi primera bomba de infusión, y entendí lo lejos que fui capaz de llegar con tal de que estuvieras bien.
Un día como hoy, hace seis años, dormí a tu hermanito Ken. Fue la primera vez que me tocó poner a dormir a un gato, ese sentimiento jamás lo olvidaré en especial cuando lo reviví hoy, hoy ya compartes el cielo con él.
Ese mismo día conocí a uno de los médicos que más admiro en el mundo, y recordé lo triste y frustrante que se siente no poder hacer más. Y hoy recuerdo lo que él me siempre me decía: *“Llega un momento en el que te das cuenta que hiciste todo lo que podías, siempre puedes seguir intentando, pero tienes que saber cuándo detenerte”*.
Verte era mi recordatorio de lo mal que la calle puede tratar a un animal, cuando parece que nadie se fija, cuando parece que nadie puede amarte; mi mamá lo hizo, se fijó y te amó. Y fuiste tan maravilloso que te amamos todos.
Hasta la próxima mi Félix.
Te prometo que intentaré ser siempre mejor.