18/07/2026
Hoy se cumplen 4 años desde que te fuiste, y todavía hay días en los que siento que vas a aparecer con esa mirada que llenaba de paz y esa personalidad imposible de olvidar.
Fuiste grande en todos los sentidos: grande en tamaño, grande en carácter y, sobre todo, inmenso en amor. Todo el que tuvo la fortuna de conocerte terminaba enamorándose de ti. Naciste con estrella, de esas que brillan incluso cuando ya no están aquí.
Hoy la curuba de nuestra casa está llena de frutos, y no pude evitar pensar que, cuando las recoja, ya no tendré con quién sentarme en la montaña a comer una contigo, disfrutando de esos pequeños momentos que hoy son algunos de mis recuerdos más valiosos.
Doce años a tu lado parecían toda una vida, pero ahora entiendo que fueron muy pocos. Siempre hubiera querido más tiempo contigo.
A veces creo verte en tus hijas: en una mirada, en un gesto, en una forma de caminar. Ellas llevan una parte de ti, y gracias a eso siento que nunca te has ido por completo.
Te extraño muchísimo. Hay amores que no conocen el tiempo ni el olvido, y tú eres uno de ellos. Gracias por haber sido mi compañero, mi alegría y una parte tan importante de mi vida. Mientras yo exista, siempre habrá alguien que te recuerde con una sonrisa, con lágrimas y con un amor infinito.
Hasta que nos volvamos a encontrar, mi niño hermoso. ❤️