20/08/2026
La reactividad no empieza cuando aparece otro perro… y tampoco se trabaja únicamente cuando aparece otro perro. 🐾
Durante mucho tiempo, Morita entraba en lo que podemos llamar un rapto emocional: un estado de activación tan alto que era muy difícil ayudarla a desconectarse, incluso utilizando comida o intentando distraerla.
Tres meses después, el cambio no viene de haberla obligado a “aguantar” perros cada vez más cerca.
Detrás de lo que ven en este video hay muchísimo trabajo: distancias adecuadas, regulación emocional, control de impulsos, comunicación, ejercicios en casa, cambios de contexto y, sobre todo, aprender a leer lo que Morita necesita antes de llevarla al límite.
Y hay algo fundamental: su tutora hace parte del proceso.
Porque educar a un perro no debería significar entregárselo a otra persona para que “lo arregle” y después devolverlo. El tutor necesita aprender a observar, comunicar, acompañar y gestionar esas situaciones, porque será quien comparta con ese perro su vida cotidiana.
Morita todavía puede marcar, incomodarse o necesitar distancia. El objetivo nunca fue convertirla en un perro que “no reacciona a nada”, sino darle herramientas para recuperarse, tomar mejores decisiones y volver a regularse.
Y para conseguirlo no necesitamos ahorcarla, intimidarla ni electrocutarla.
Necesitamos trabajo, conocimiento, paciencia… y un tutor involucrado en el proceso. ❤️🐾