19/09/2026
Aunque la preocupación ambiental cobró impulso con la encíclica Laudato si' (2015) y las discusiones sobre el "pecado ecológico" en el Sínodo de la Amazonía (2019), la CTI precisó de manera formal la terminología teológica.
El Vaticano señaló que la expresión "pecado ecológico" resultaba limitada por sonar puramente secular o científica. En su lugar, adoptó la formulación «pecado contra la creación y contra el Creador» para evidenciar que las acciones u omisiones destructivas contra la naturaleza vulneran directamente el encargo divino de custodia del planeta.
La Iglesia enfatiza que la degradación ambiental no es un tema ajeno a la fe ni una cuestión meramente política o económica, sino una crisis espiritual y ética inseparable del trato hacia el prójimo.
El texto advierte que la destrucción de los ecosistemas (contaminación, deforestación, extractivismo irresponsable) afecta de forma desproporcionada a las poblaciones empobrecidas, por lo que constituye simultáneamente una falta grave contra la justicia social y moral.