10/10/2025
Rescatar un animal es un acto de amor, pero también de responsabilidad. Cuando decidimos intervenir en su destino, debemos preguntarnos con honestidad: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a luchar por su bienestar?
No todos los casos son sencillos. Algunos animales responden favorablemente, mientras que otros requieren estudios complejos y atención especializada como el de Perlita.
Cómo médicos veterinarios hacemos todo lo posible por velar por su bienestar, pero hay decisiones que no están únicamente en nuestras manos. El compromiso del cuidador es fundamental.
En el caso de Perlita, se presentó una oportunidad única: un diagnóstico completo, una valoración especializada y una endoscopia ofrecida sin costo por el servicio de gastroenterología veterinaria. Ella pudo haber estado en manos expertas, pero por circunstancias ajenas, el traslado no se concretó. Perlita continuará con su patología, regurgitando todo lo que consume, lo que le impide alimentarse y nutrirse adecuadamente.
Como profesional, estuve dispuesta a acompañarla y luchar por ella. Sin embargo, la responsabilidad del caso no recae completamente en mí. Una endoscopia y una valoración de este tipo pueden costar alrededor de $1.200.000, y esa oportunidad fue desaprovechada.
Por eso, con todo el respeto y sensibilidad que merece el tema, concluyo: si vas a rescatar un animal, hazlo con el corazón, pero también con el compromiso de luchar por su salud. Tenerlo enfermo sin buscar ayuda también es una forma de negligencia. A veces, por más duro que suene, es mejor no intervenir si no se está dispuesto a asumir esa responsabilidad.
A todas las personas que han estado pendiente, a los que pusieron una patita en el ❤️, a los que tuvieron la misma ilusión que nosotros (verla sana) mil gracias, que Dios les colme de bendiciones.