25/06/2026
Bajo bosques, pastizales y campos de cultivo existe una red gigantesca de hongos que ayuda a sostener la vida terrestre. Un estudio publicado en Science logró crear por primera vez un mapa global de esta infraestructura subterránea formada por hongos micorrízicos arbusculares.
Estos hongos viven asociados con cerca del 70 por ciento de las plantas del planeta. Las plantas les entregan carbono producido mediante la fotosíntesis, mientras los hongos les ayudan a obtener agua y nutrientes del suelo. Es una alianza antigua, silenciosa y fundamental para muchos ecosistemas.
Los investigadores calculan que los suelos del mundo contienen unos 110 cuatrillones de kilómetros de estas redes. En una sola cucharada de tierra puede haber hasta diez metros de filamentos microscópicos. Cada año, además, estas asociaciones trasladan cerca de 4 mil millones de toneladas de dióxido de carbono hacia el suelo.
El mapa se construyó con más de 16 mil muestras de tierra analizadas con inteligencia artificial y experimentos de laboratorio. Las redes más densas aparecen en regiones como Sudán del Sur, los Everglades de Florida y la meseta tibetana.
El problema es que la agricultura intensiva puede reducir esta red a la mitad. Protegerla también significa conservar suelos más resistentes y capaces de almacenar carbono.