05/06/2026
Hoy estos cinco niños gatos cumplen tres meses de vida.
No es la primera vez que acompaño una camada, pero sí puedo decir que hay algo especial en ellos. Tal vez fue la forma en que llegó Fortuna, embarazadita y necesitando ayuda. Tal vez fue su nobleza infinita o la confianza que depositó en mí desde el primer día. No sé exactamente qué fue, pero sí sé que me enamoré profundamente de los seis.
Hoy quiero agradecer a la vida, al universo, al destino o a aquello que los guio hasta mí. Gracias por permitirme conocerlos, cuidarlos y verlos crecer.
No todo ha sido fácil. Hubo días de mucho miedo. Fortuna, Serena y Clover estuvieron muy enfermos y realmente temí perderlos. Afortunadamente lograron salir adelante y hoy están sanos, felices y creciendo hermosos.
Fortuna sigue recuperándose de la fuerte carga parasitaria con la que llegó de la calle, pero verla recuperar peso, energía y confianza ha sido uno de los regalos más bonitos de este proceso.
Jade, Serena, Benedict, Clover y Lucky han llenado nuestros días de ronroneos, travesuras, mordisquitos, carreras y muchísimo amor. Aunque de vez en cuando todavía toman titica de mamá, ya son unos gatitos enormes que creen que cualquier superficie —incluidos los humanos— es escalable.
Mañana iniciarán su esquema de vacunación y, si todo sigue bien, en unas semanas comenzarán a buscar sus familias definitivas. Como siempre, serán adopciones responsables y no serán entregados como gatos únicos. Y si alguno roba tu corazón, recuerda que también tenemos cerca de 20 gatos adultos esperando una oportunidad.
Por cierto, lograr estas fotos fue una misión de nivel legendario. Conseguir que cinco gatos de tres meses aparezcan más o menos en la misma foto debería considerarse deporte olímpico.
Y en las fotos de Fortuna pueden admirar a una madre orgullosa de sus hijos... y a una gata que consiguió dos esclavos humanos completamente dedicados a cumplir todos sus caprichos y los de sus bebés.
La última foto es de hace exactamente tres meses, en su primer día de vida. Cuando cabían en una mano, se quedaban quietecitos donde uno los ponía y todavía no parecían una pandilla de pequeños loquillos endemoniados.
Feliz tercer mes ✨