27/09/2026
Hay historias que uno acompaña hacia afuera.
Y otras que también se acompañan por dentro.
Con Mora fueron meses de controles, cambios, recaídas, pequeños avances, números que preocupaban, días mejores y días donde no estaba tan claro hacia dónde iba todo.
Y mientras tanto había que hablar.
Con Sofi.
Con colegas.
Con uno mismo.
Explicar sin asustar.
Ser claro sin quitar esperanza.
No prometer lo que no sabíamos.
Tomar decisiones aun cuando ninguna venía con garantía.
Creo que de esta parte hablamos poco los veterinarios.
De la presión silenciosa de querer hacerlo bien.
De revisar una indicación después de enviarla.
De preguntarse si uno estará viendo todo.
De recibir un análisis y sentir durante unos segundos ese peso antes de empezar a razonarlo.
De saber que hay una familia esperando una respuesta y que, a veces, la respuesta más verdadera es: todavía no lo sé.
También están las presiones que nadie nos pone y que nos ponemos solos.
Sentir que deberíamos tener siempre una solución.
Que un paciente que no mejora es de alguna manera una pregunta sobre nosotros.
Que acompañar parece poco cuando uno quisiera poder resolver.
Con el tiempo estoy aprendiendo algo distinto.
Hay historias cuyo final no conocemos.
Y eso no les quita valor.
Mora tiene una enfermedad renal que sigue necesitando atención. Nadie puede decir hoy cómo va a terminar su historia.
Pero estos días vuelve a comer con ganas.
Busca a Pacha y Negrita para jugar.
Se sube al sillón.
Se levanta con energía.
Y eso también es medicina.
No porque borre el diagnóstico.
Porque está pasando mientras el diagnóstico existe.
Hace unos días Sofi me agradeció cómo estaba Mora y mi respuesta fue casi automática:
“A todos.”
Porque realmente fue a todos.
A ella, que la observa cada día.
A los colegas que aportaron su mirada.
A cada control.
A cada decisión que hubo que revisar.
Y también a Mora.
Quizás acompañar sea aceptar justamente eso.
Que no siempre sabemos cómo termina una historia.
Pero podemos estar presentes mientras sucede.
Y algunas historias, incluso las que todavía no sabemos cómo terminan, valen muchísimo la pena acompañarlas.