24/04/2026
Lo que solemos llamar “adicción” es, en términos técnicos, un estado de hiperactivación motora y obsesión conductual que afecta los sistemas de recompensa del cerebro del perro. El secuestro de la Dopamina
Cada vez que el perro ve la pelota, su cerebro libera dopamina, el neurotransmisor de la anticipación y la búsqueda. El problema es que la pelota genera un ciclo de recompensa infinito: el perro no se sacia con atraparla una vez; el cerebro le pide repetir la secuencia una y otra vez para mantener ese nivel de “placer” químico. El ciclo de la Adrenalina y el Cortisol
Lanzar la pelota activa el instinto de caza (secuencia: acechar, perseguir, atrapar). Al ser un objeto inanimado que “vuelve a la vida” cada vez que lo lanzás, el perro nunca llega a la fase de “consumir la presa”, que es la que libera endorfinas y genera calma.
Esto mantiene al perro en un pico de adrenalina y cortisol (la hormona del estrés). Un perro “adicto” a la pelota no está jugando, está estresado, aunque mueva la cola o parezca que no quiere parar. Cómo diferenciar Juego Sano vs. Adicción:
Juego Sano: El perro juega un rato, puede parar si se lo pedís, explora el entorno y socializa.
Adicción: El perro solo tiene ojos para la pelota, ladra o llora si la guardás, y sus pupilas suelen estar dilatadas (midriasis) por el estrés.
juguetón:
La pelota no es el problema… el cómo se juega, sí 😉
Si quieres transformar ese momento en un espacio de conexión real, o necesitas una mirada profesional para entender mejor a tu perro, estamos para acompañarte.
Evaluaciones a domicilio en San Martín de los Andes.
Escríbenos ❤️